JARDINES HISTORICOS DE ANDALUCÍA. El Gigante Egoísta.

29.09.2015 09:26

JARDINES HISTORICOS DE ANDALUCÍA

Es importante que un jardín histórico sea apreciado y utilizado actualmente. Es igualmente importante que las futuras generaciones entiendan el legado del patrimonio, en este caso el paisajístico. Al arquitecto paisajista le cabe la función de conservar el lugar con valor y de saber mantener el difícil equilibrio entre las exigencias del presente y las enseñanzas del pasado. Debe conocer profundamente la evolución de su proyecto en estudio, de forma que pueda interpretar todos los datos, tales como las cartas o mapas antiguos, las técnicas y materiales utilizados, los estilos, las influencias y los artistas involucrados, las diferentes especies vegetales y su tipo de mantenimiento así como las podas o topiária.

Andalucía contiene una variada tipología de jardines en la que se pueden rastrear las diversas herencias e influencias culturales que han alimentado su historia, desde el “hortusconclusus” romano hasta las últimas expresiones del historicismo jardinero de Forestier o Winthuysen. Nuestros jardines se han conformado a partir de la tradición árabe, a la manera italiana o según las modas del jardín racionalista francés y el paisajista jardín inglés. Sobre la base, bien enraizada, del jardín hispanomusulmán, las peculiares condiciones medioambientales de nuestra región y sus dispares condiciones geográficas, que imponían específicos sistemas de aprovechamiento del agua, han terminado por establecer algunas peculiaridades propias del jardín andaluz: la superposición de estilos, la libertad compositiva, la riqueza material tanto de sus componentes construidos como vegetales, es decir, el mestizaje formal y cultural.

 

Los jardines son también la expresión más débil de nuestro patrimonio histórico. La fragilidad de su condición natural y la precariedad constructiva de sus elementos arquitectónicos acentúan las dificultades de conservación y restauración, de manera que, una reflexión sobre sus particulares condiciones de tutela o salvaguarda, es especialmente pertinente en el debate finisecular sobre los problemas específicos del patrimonio, en el marco de la actual coyuntura cultural que pone en relación los bienes culturales con las necesidades de desarrollo social sostenido.

 

En este contexto, caracterizado por la sensibilidad social por los temas del medio ambiente y la especialización progresiva en el paisaje de profesionales, llegados desde disciplinas tradicionales como la historia, la geografía, la biología, la arqueología o la arquitectura, éstos bienes de extraordinario valor artístico, histórico, botánico y paisajístico no pueden quedar regulados al interés de unos pocos estudiosos.

 

El trabajo se inició como un estudio sobre los Jardines Históricos declarados e incoados de Andalucía. Sin embargo, la incoherencia de los criterios de declaración y la necesidad de profundizar en una visión general de la jardinería andaluza para comprender mejor el valor de esos bienes singulares ya reconocidos con la máxima categoría, nos llevó a ampliar la investigación a otros jardines y a otros ámbitos colaterales de la arquitectura, como son los del paisaje cultural y las peculiaridades de la conservación de estos bienes patrimoniales.

 

Este artículo sólo aspira a encauzar modestamente la discusión patrimonial hacia bienes injustamente desatendidos y a veces destruidos irreversiblemente y, por tanto, no quiere convertirse ni en un lamento ni en un alegato. La orientación dada pretender ser útil a la realidad de los jardines históricos andaluces, contribuyendo a su conservación y a su promoción cultural.

Para ello se sirve tanto de realidades objetivables comode ciertas convicciones, es decir, de datos contrastables por medio de referencias a las fuentes, la experiencia y las ideas que asumimos como propias o rechazamos decididamente (ente estas últimas habría que mencionar la que sitúa al jardín como un tema menor de la Arquitectura  y al paisaje como el lugar en el que toda intervención del hombre es posible).

 

1. No existen estudios generales sobre los jardines históricos de Andalucía. Tan sólo algunos artículos apuntan hacia una primera comprensión de esa realidad territorial y, en general, centrados en el que se ha reconocido como el modelo propiamente andaluz, es decir, el jardín hispanomusulmán. Sí comienzan a ser más numerosas las investigaciones puntuales sobre jardines realizadas por historiadores locales y por especialistas en jardinería, horticultura y forestación, tal y como la bibliografía manejada se encarga de confirmar.

 

2. A pesar de ser Andalucía la primera comunidad autónoma en desarrollar una planificación general de su patrimonio histórico, no se han acometido hasta ahora acciones y programas específicos sobre los jardines declarados Bien de Interés Cultural (BIC). Las intervenciones oficiales sobre jardines históricos han sido escasas y dispares en sus resultados, han sido poco divulgadas y, en todos los casos, se han insertado en intervenciones más globales que daban prioridad al monumento arquitectónico y en las que la jardinería no se contemplaba con la misma categoría conceptual y material del “edificio” quedando a menudo como simple aspecto decorativo del mismo. En el ámbito privado el panorama es mucho más preocupante debido a las enormes dificultades de los propietarios para garantizar un mínimo mantenimiento y a los problemas de seguimiento de estas labores por la administración responsable, en el marco de la tutela que le corresponde según la legislación vigente.

3. El estudio teórico y técnico de los Jardines Históricos de Andalucía conlleva una complejidad imposible de abordar exclusivamente desde la disciplina arquitectónica: sobre los jardines se proyecta una visión poliédrica donde convergen la historia del arte, la evolución de las técnicas constructivas y decorativas, la botánica, las técnicas jardineras tradicionales, etc. Nuestro enfoque, sin embargo, está más próximo al del conservador del patrimonio histórico que pretende establecer las peculiaridades de la tutela de los jardines históricos desde su experiencia sobre las arquitecturas históricas. Esto debe entender no tanto como una limitación sino, más bien, como un repliegue táctico para afrontar el tema con ciertas garantías de resultados.

 

Ofrecer por primera vez a una visión general de los Jardines Históricos de Andalucía (en especial de sus paisajes privados) dando a conocer su historia y su situación actual, establecer las peculiaridades de la tutela de nuestros jardines, presentar un modelo de inventario específico para jardines en soporte informático (como base de datos abierta y actualizables), profundizar en la metodología de conservación y sus instrumentos (estudios previos, proyecto de intervención y programa de mantenimiento) y, por último, apuntar líneas de acción coherentes de partida. Por el contrario, no hemos pretendido el análisis estilístico del jardín ni tampoco nos hemos planteado la necesidad de justificar la existencia del “jardín de estilo andaluz” dentro de la historia del arte de los jardines o de la tradición del jardín mediterráneo.  

 

La metodología de investigación seguida tiene su reflejo en la estructura del trabajo, aunque el orden de los capítulos no representa necesariamente la secuencia temporal que hemos seguido. Si la primera parte está dedicada a las cuestiones teóricas y a la contextualización de la conservación del Jardín Histórico, la segunda parte nos presenta los jardines históricos privados más relevantes. Nuestro interés inicial por conocer los jardines de Andalucía nos llevó, a poco de comenzar el trabajo de campo, a la búsqueda de un marco conceptual, un enfoque teórico en que sustentar el análisis de bienes muy dispersos en el territorio y, en realidad, muy distintos entre sí por su origen histórico y por sus condiciones actuales de conservación y uso. En la práctica, la investigación teórica del Jardín Histórico ha ido modificando el análisis individualizado de los jardines y, éstos a su vez, con sus problemas concretos y reales, también han perfilado la base temporal sobre la que desarrollar el panorama actual de los Jardines Históricos de Andalucía.

 

El Primer Capítulo se refiere al concepto del jardín histórico y a la visión que podemos dar desde la disciplina arquitectónica, precisamente por tratarse de una “tipología” espacial que se ha salido del campo del interés de los profesionales y los críticos y que, por tanto, se sitúa en los bordes del difuso campo que hoy entendemos por Arquitectura.

 

El Segundo Capítulo aborda la componente técnica de la acción patrimonial, analizando las diferencias y similitudes de los modelos europeos en relación con el panorama nacional y andaluz. Nos hemos propuesto abordar el análisis del tratamiento legal y las medidas de protección que en nuestro ordenamiento jurídico ha recibido la figura del jardín histórico, como parte integrante del Patrimonio. Para ello hemos creído necesario realizar un breve recorrido histórico por las distintas disposiciones normativas, de variado rango y carácter, que han determinado el tratamiento de los bienes culturales, centrándonos, con mayor detalle, en los aspectos que afectan a los jardines, sin olvidar los principios y presupuestos que han definido el contexto y la evolución del concepto de Patrimonio Histórico.

En el Capítulo III se abunda en la relación entre conocimiento e protección, su plasmación en la normativa, así como los instrumentos que resultan del desarrollo de la investigación, tanto en España como en los países de nuestro entorno. Finalmente se propone un modelo de Inventario y se definen sus objetivos, características y formulario para su realización. Por sus contenidos, la ficha propuesta va más allá de los inventarios tradicionales, al estar orientada a la identificación y evaluación de los jardines de interés más significativos que deban ser incluidos en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de Andalucía. Como una primera aproximación al amplio panorama de la jardinería andaluza se ha realizado un “preinventario de jardines de interés histórico, artístico y botánico”, es decir, un primer listado de jardines que el propio desarrollo de este trabajo ha ido mostrándonos como interesantes para su posible inclusión en la base de datos del Inventario. Aunque tiene vocación de ser exhaustivo –se han consultado una gran variedad de fuentes en distintas instituciones- sólo es el punto de  partida de otras líneas de investigación futuras en torno a los jardines que exigirán un extenso trabajo de campo.

 

En el Capítulo V abordamos nuestra teoría de la conservación y restauración de los Jardines Históricos, en base al conocimiento directo que tenemos de los jardines con toda su variada gama de situaciones, patologías y necesidades, que hemos obtenido mediante el trabajo de campo y el uso de las herramientas gráficas que han perfilado los itinerarios de esta investigación. Conocimiento, conservación y proyecto son los términos claves del proceso de intervención sobre los bienes culturales y sobre ellos se articula el trabajo, aunque no hemos podido dejar de mencionar otros aspectos relacionados con la tutela como son: la gestión técnica, el papel subsidiario de la administración autónoma y las medidas de protección y fomento, la necesidad de un marco reglamentario y planificador, la cualificación de las empresas contratadas para la ejecución de los proyectos, la capacitación del personal de las mismas y la recuperación de oficios y técnicas tradicionales, las necesidades de difusión de las intervenciones efectuadas, el turismo cultural en jardines, etc.

 

La teoría de la conservación y restauración de los jardines históricos se ha comenzado a formular recientemente y se orienta hacia la elaboración del instrumento básico de intervención sobre el patrimonio, el proyecto, ahora entendido no sólo en su dimensión arquitectónica, sino enriquecido por las aportaciones de especialistas procedentes de distintas disciplinas. Analizaremos algunas experiencias de intervención en jardines relevantes de Andalucía, en las que a pesar de la escasa documentación publicada, se traslucen distintos métodos de trabajo y resultados dispares. Si el acuerdo es unánime en cuanto a la necesidad de preservar un legado tan frágil, las coincidencias terminan donde comienza el relato de las actuaciones concretas.

 

En la segunda parte, estudiamos los casos particulares de los Jardines Históricos de Andalucía de carácter privado. Al analizarlos como monumentos en sí mismos, recurriremos al as arquitecturas que e menudo justifican su existencia y con la que comparten valores histórico-artísticos igualmente relevantes. La información individualizada procede de cinco fuentes principales:

1. Información oral obtenida del personal técnico de las administraciones competentes de los responsables de la gestión y/o mantenimiento de los jardines.

 

2. Información directa obtenida mediante trabajo de campo.

 

3. Análisis de la cartografía y la planimetría existente, histórica y/o reciente.

 

4. Datos procedentes del planeamiento municipal.

 

5. Bibliografía general y específica e investigación en archivos.

 

En tres capítulos se perfila el panorama actual de los paisajes privados de la jardinería histórica andaluza, es decir, de los jardines que tienen uso privado o que fueron privados en su origen. Creemos que con ellos se ejemplifica mejor la amplia problemática de los Jardines Históricos, especialmente dramática en el caso de los que carecen de un apoyo institucional. La investigación sobre los jardines que tuvieron desde el principio una clara vocación pública, especialmente a partir de la segunda mitad el siglo XVIII, como fueron los paseos y “salones” o los parques y los nuevos “espacios verdes” de la ciudad contemporánea no son objeto de este estudio. Los parques públicos ajardinados responden a nuevos conceptos de salubridad pública y planificación urbana desarrollados especialmente desde mediados del siglo XIX. Diseños de jardines que eran concebidos como fragmentos en miniatura del paisaje natural o que trasladaban los modelos del jardín privado a la mayor escala del espacio urbano. Parques, paseos, alamedas y salones vinieron a cumplir este nuevo papel social del espacio ajardinado que, en Andalucía, cuenta con ejemplos tan significativos como el Jardín de las Delicias de Arjona en Sevilla o el Parque Genovés en Cádiz.

 

Hay jardines que son el testimonio de un momento histórico, de un acontecimiento o de una personalidad de la historia política, cultural o literaria, que nos transmiten los valores asociados a un modo de vida singular. Hay jardines que son hitos en la historia del arte del jardín por su origen, por su estilo o por su autor. Hay jardines que son relevantes por sí mismos o por pertenecer a un monumento o a un conjunto histórico. También hay jardines que conservan especies significativas por su valor botánico, científico y divulgativo, a menudo procedentes de ultramar. Evidentemente, estos valores suelen aparecer combinados en nuestros Jardines Históricos dándoles una dimensión cultural múltiple y excepcional.

 

Para exponer los jardines seleccionados se sigue aquí un orden aparentemente más personal que el derivado de una cronología clásica o el que pudiera surgir de una clasificación estilística que nos parece inadecuada para el ámbito de Andalucía. Además, se ha equilibrado el estudio cronológico o estilístico de los jardines con los aspectos de conservación y protección, y ellos debido a dos razones en primer lugar, a que la explicación histórica de la arquitectura de jardines como una sucesión de estilos prestados de la arquitectura es incierta e inoperante en este caso; y en segundo lugar, a que si bien las manifestaciones formales son fruto de un contexto social y artístico y su transposición a menudo son simples historicismo, la definición de los problemas y los mecanismos conceptuales adoptados para su solución sí son aplicables a contextos proyectuales distintos que, por tanto, deben atender las circunstancias materiales que los sustentan.

 

En el apartado dedicado a Forestier hemos hecho más hincapié en los aspectos teóricos y formales de sus jardines, aunque sin olvidar su gran labor como urbanista. El repaso a las intervenciones realizadas en Sevilla con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 nos permitirán situarle en el contexto cultural andaluz para, a continuación, profundizar en los tres jardines privados más importantes que realiza en Andalucía.

 

El conocimiento de los jardines del pasado como patrimonio presente, nos suscita interrogantes muy próximos a nuestra inmediata realidad: ¿Qué imagen de la Naturaleza podemos trasladar a la ordenación de la ciudad y el territorio? ¿Cómo construir el paisaje que represente nuestros deseos y nuestras necesidades espirituales? ¿Podemos aspirar a unas formas de vida más confortables y solidarias recreando la imagen del jardín cerrado?

 

El Gigante Egoísta