LA SEGURIDAD EN EL ARBOLADO URBANO. El Gigante Egoísta.

22.09.2015 03:20

LA SEGURIDAD EN EL ARBOLADO URBANO

 

Leemos en los medios informativos con excesiva frecuencia la caída de ramas del arbolado ocasionando lesiones a personas o daños a cosas.

Existe es verdad un riesgo de caída de ramas en el arbolado, son muchas las consecuencias que producen estas caídas achacadas normalmente a las ráfagas de viento, a temporales de lluvia o a mal estado del arbolado. La identificación de este riesgo potencial con una fiabilidad del 100% no existe, pero sí un plan de gestión que entre sus objetivos esté el de  revisar e identificar el arbolado que sufre defectos de tipo biomecánico, patológico y/ o biológico que nos indiquen la existencia de problemas a estudiar y valorar.

Cierto es que el árbol nos ofrece una serie de beneficios de índole social, medioambiental, económico y estético contribuyendo a mejorar  el medio urbano y la calidad de vida de los ciudadanos, pero debemos considerar que son seres vivos y como tales, variables en el tiempo insertados en un medio que les es hostil por muchísimas razones.

El arbolado viario, que forma parte del Patrimonio Histórico Artístico de la ciudad y que configura nuestros espacios urbanos, carece de una normativa de protección especifica, lo que hemos conocido como “Los Derechos del Árbol en la Ciudad “. El Ayuntamiento se adhirió a la Carta de Barcelona donde se propugnaba la defensa de los árboles de nuestras ciudades. Pero todo quedó en eso. Teatro, sólo teatro.

Sevilla es una ciudad fuertemente marcada por su arbolado, la sombra aquí es un bien preciado necesario para resistir las altas temperaturas veraniegas, el árbol es uno de los elementos naturales que además de aportar un equilibrio ecológico, ejerciendo funciones reguladoras y depuradoras de carácter ambiental, favorece a la fauna y además de otros beneficios mejora la calidad ambiental de nuestras calles, parques y jardines.

Partiendo de esta premisa, el Patrimonio Arbóreo de la ciudad debe ser gestionado por expertos en arbolado que, con rigor profesional, realicen los trabajos necesarios para paliar la anarquía actual. Ellos tendrán que indicar qué arboles plantar, como debe de hacerse, dónde plantar y no plantar, elegir las especies más adecuadas, ordenar podas de formación y/ o reducción, época de realizarlas etc.,  a través de profesionales capacitados para estas labores.

Los condicionantes en los que un árbol se desarrolla en la ciudad, sus posibilidades de crecimiento y desarrollo en suelos de mala calidad, contaminados en muchas ocasiones, compactados en exceso afectando el sistema radicular o provocándole asfixia en alcorques de minimas dimensiones que apenas tienen capacidad para el riego y con déficits hídricos estacionales, deben de ser tenidos en cuenta.

Otra gran polémica es la de las podas abusivas y generalizadas, sin tener en cuenta los requerimientos  y la tolerancia a la poda de cada especie y dr su forma natural. Podas por otra parte necesarias cuando el árbol tiene que competir en la ciudad con el espacio aéreo que le es asignado,  salvando farolas, anuncios, semáforos, señales de tráfico, líneas aéreas etc., y en lo que respecta al espacio subterráneo convivir con redes de agua, de gas, telefonía, alcantarillado, fibra óptica, redes de tráfico etc. La reducción de la vitalidad del árbol puede producir problemas inesperados, caída de ramas e incluso de árboles enteros si no se controla.

Está claro que en un sistema de gestión moderno del arbolado de la ciudad, viario y en las áreas verdes,  establecer procedimientos de inspección para garantizar la seguridad de las personas y  de las cosas es determinante.

Un inventario del arbolado urbano es imprescindible, en el que se relacione el número de árboles, géneros, especies y variedades, dimensiones, datos de  fechas de plantaciones, estado sanitario, incluyendo  los problemas que presenta con respecto a su ubicación, como la proximidad a edificios o a farolas entre otros.

Habrá accidentes que serán imprevisibles o que puedan ocasionarse sin motivo aparente, fracturas de ramas  o caída de árbolespor viento, temporales o lluvias acompañadas de viento, en otros casos el mal estado del árbol será evidente y habrá que actuar necesariamente.

La inspección del arbolado dentro del sistema de gestión debe basarse en dos aspectos fundamentales: Un análisis exhaustivo donde se determinen  el estado del árbol y la determinación de las actuaciones  más idóneas en función de los resultados del análisis efectuado.

El rigor profesional de estos análisis hará que el gestor, a ser posible experto en arbolado o de la rama biológica, agronómica o  forestal  que estará más cualificado para evitar actuaciones innecesarias o equivocadas sobre el arbolado, que en muchas ocasiones se han hecho, coordine los trabajos en beneficio de los árboles de nuestras calles, parques, jardines y por supuesto a los ciudadanos.