LA TRISTE REALIDAD DE LOS NUEVOS PARQUES DE SEVILLA. LA IMPORTANCIA DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA. El Gigante Egoísta.

20.09.2015 21:56

LA TRISTE REALIDAD DE LOS NUEVOS PARQUES DE SEVILLA

Sevilla, durante muchos años, ha estado adormecida en lo que respecta a la creación de nuevos parques por falta de recursos económicos. Cumplía con los proyectados en los PGOU programados para la ciudad y a duras penas  se pudo construir  el Parque  de los Príncipes allá por el año 1973, al que siguió el Parque de Amate y poco después el inicio del Parque de Miraflores, todos ellos programados y con dificultades económicas para su creación, algunos de ellos inaugurados tres veces aun sin terminar como estaban previstos.

La creación del Polígono del Aeropuerto, actual Sevilla –Este, supuso la plantación forestal de 200 hectáreas de zonas verdes. Una vez urbanizado, dichas zonas pasaron a depender al Ayuntamiento, algunas como el Parque Infanta Elena y el Parque Alcosa -San Ildefonso, tras varias  intervenciones y aportaciones económicas fueron equipadas. El Parque Infanta Elena con fondos POMAL a través del Programa de Regeneración de Solares Degradados  y el Parque Alcosa -San Ildefonso  por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla mediante Fondos Europeos.

 Sevilla vivió la Exposición Universal de 1992, lo que supuso un gran empuje en la creación de nuevas zonas verdes tanto en el recinto, los Muros de Defensa, el Jardín Americano y el Parque del Guadalquivir y también de forma paralela la creación del Parque del Alamillo. Las primeras obras fueron abandonadas durante más de 14 años y recuperadas últimamente con Fondos Europeos y el Parque del Alamillo, por falta de recursos económicos del Ayuntamiento, pasó a ser gestionado por la Junta de Andalucía. En 1995 Sevilla tenía 1,7 m2 de zona verde por habitante y ya no podía mantener el nuevo parque del Alamillo.

La transformación urbanística sufrida como consecuencia de las infraestructuras creadas para la EXPO'92 originó la rápida expansión geográfica de la ciudad sin que se ampliaran las zonas verdes existentes, ya de por sí escasas. Ante esta situación, el Ayuntamiento de Sevilla, apoyándose en la cofinanciación de los Fondos Estructurales de la Unión Europea, decidió poner en marcha el proyecto "Sevilla Ciudad Verde" destinado a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y la prestación de los servicios públicos.

Entre sus intenciones estaba la creación del cinturón verde en la SE-30 y la Recuperación de Solares Degradados, solares que desmerecían mucho principalmente en los accesos a la ciudad producto de un descontrolado vertido de residuos procedentes de la intensa actividad constructiva llevada a cabo en esta época y por qué no decirlo por el incivismo de quienes construían que utilizaban cualquier solar para verter sus escombros.

Nace el Proyecto de Regeneración de Solares Degradados en el Término Municipal de Sevilla, no estando incluidos la mayoría de los solares o parcelas a regenerar en el Sistema General de Espacios Libres y Zonas Verdes que contemplaba  el PGOU entonces vigente.

Lo cierto es que se realizaron actuaciones en varias parcelas a través de fondos POMAL con una inversión de  1.477 millones de pesetas  y un tratamiento consistente en la regeneración de los  solares, limpieza de  los mismos, remodelación topográfica y reforestación de los espacios con miles de arboles y arbustos y muchos metros lineales de cerramientos, nadie pensó que una vez finalizadas las obras había que conservarlo. La actuación laudable fue un fracaso  al ser  robados los cerramientos de las parcelas,  arder en verano las plantaciones, secarse muchos de los árboles y arbustos plantados, aunque algunos superaron estos años de abandono. Triste experiencia a pesar de las buenas intenciones, aunque la creación de nuevas zonas verdes  y ver  arboles en las parcelas, aún sin estar programadas el Plan General de Ordenación Urbana de la Ciudad,  era siempre era mejor que ver los vertidos incontrolados de escombros.

Allá por el año 2000 acabaron las actuaciones y empezó el abandono de las plantaciones  en las parcelas donde se había actuado. Las nuevas zonas verdes y los numerosos beneficios medioambientales que se preveían  fueron una quimera, el dinero invertido en las plantaciones un despilfarro, no se consiguió lo que se pretendía, alguien se olvidó  que había que conservar lo realizado.

En época de bonanza de créditos europeos, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla proyectan la creación de parques en un Proyecto de Restauración Hidrológica de los ríos de la ciudad y sus afluentes, se redactan los proyectos, se paga  su realización, y con una participación ciudadana nula, salen los proyectos a licitación y se adjudican las obras. Los proyectos, algunos disparatados, una vez adjudicados se tienen que reformar por no ser factible su ejecución debido a muchas y diversas causas.

En el Proyecto de Equipamiento del Parque de Miraflores-Zona Norte, la Gerencia de Urbanismo ya había invertido cerca de 1.000 millones de pesetas en un Proyecto de acondicionamiento de la zona que una vez finalizado fue totalmente vandalizado, las infraestructuras fueron destrozadas y  desaparecieron los arboles como consecuencia de su abandono.

Ahora,  incluido en el nuevo convenio, se le destinan  11.743.003 de euros procedentes de Fondos Feder que aporta  la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en un 75% y el 25% restante por la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla. El parque hay que verlo: las praderas desaparecidas por falta de agua para su de riego, los gaviones de piedra son la base del diseño junto con pavimentos de cerámica, una recuperación del arroyo y la vegetación escasa hasta su recepción, el Parque manifiesta sus carencias, el Ayuntamiento tiene que recepcionar una obra con grandes defectos  de  funcionamiento,  al final recepciona lo que se conoce vulgarmente como un “marrón” para el Ayuntamiento.

Si esto ocurría en Miraflores, otro tanto sucedía en San Jerónimo. El Parque de San Jerónimo lo había realizado la Gerencia de Urbanismo antes del 1992, con unos criterios de prolongación del Paseo Juan Carlos I. Este paseo se conservaba con algunos defectos de obra, la inversión había sido cuantiosa, a menos de diez años se interviene de nuevo en el Parque  y se eliminan todas las obras que se habían realizado antes, con una  nueva inversión de 8.658.108 euros en una superficie de 22,67 hectáreas.

Este nuevo parque se desarrolla en tres niveles:

El primero de ellos a la altura de la orilla de la dársena, dando continuidad al paseo fluvial que discurre a lo largo de toda la ciudad, un segundo nivel en la zona central, que se constituye como el paseo principal por donde se accede a la zona de mayor superficie y equipamientos del parque y por último, en la zona más alta, se conecta el parque con la avenida José Galán Merino, eliminando el muro que delimitaba el antiguo parque.

La base de todo el parque es el césped, que distribuido en pendientes paisajísticas, nos conduce a las márgenes del rio. De este modo, el nuevo parque consigue conectar el barrio de San Jerónimo con la dársena, eliminando los elementos divisorios existentes hasta el momento, que suponían una separación tanto física como visual entre los vecinos y el río. También se incorporan el Parque Vega de Triana-Charco de la Pava en la zona situada al margen izquierda del Rio Guadalquivir entre el Puente de la Pañoleta y el Puente de la Carretera de Coria del Rio con una inversión de 17,5 millones de euros, financiado al igual que los otros proyectos, con Fondos Feder, el 80% aportado  por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el 20% por la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla.

La idea de convertir el Charco de la Pava en un gran parque  nació de la propia Confederación Hidrográfica del Guadalquivir siendo Presidente de la entidad  Mariano Palancar y el proyecto incluso fue divulgado por la propia Confederación aunque después  nada se hizo.

Los terrenos inundables fueron ocupados por instalaciones deportivas del Instituto Municipal de Deportes del Ayuntamiento y durante la Feria de Abril como aparcamiento de vehículos.

Con la oportunidad de disponer de Fondos Feder, se incluye la creación del ambicioso parque en las actuaciones del Convenio entre la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla y por el sistema de asistencia técnica, al igual que los demás proyectos, se convoca el concurso para la elaboración del proyecto de ejecución de la restauración y acondicionamiento ambiental  del Charco de la Pava frente a los barrios de Triana y Los Remedios. Este proyecto se aprueba  también sin participación ciudadana por supuesto, se licitan las obras que abarcaban una extensión de terreno a ambos lados del rio Guadalquivir, margen de Sevilla y margen de San Juan de Aznalfarache. Tenía 150 hectáreas y se iban a plantar 200.000 árboles y arbustos. Mientras, el Ayuntamiento propugnaba el traslado de la Feria en estos mismos terrenos, proyecto que después fue descartado, nadieentendía el desacuerdo.

El proyecto inicial licitado tuvo que ser reformado totalmente, las expropiaciones necesarias no fueron efectuadas, el aparcamiento de vehículos durante los días de Feria debía mantenerse, así como las instalaciones deportivas del Instituto Municipal de Deportes del Ayuntamiento existentes y en las  64,02 hectáreas de la margen derecha en San Juan de Aznalfarache no se actuaba porque no se habían expropiado.

El nuevo proyecto con los condicionantes expuesto transformó totalmente la idea inicial y solo se efectúa en 90 hectáreas de la margen izquierda, igualando en superficie al Parque de Miraflores. Los Muros de defensa, pasos comunicándolo con Triana, paseos arbolados, grandes vías de circulación rodada pavimentadas, carrilesbici, zonas de recreo y 180.000 m2 de praderas de césped con arbustos. Las alteraciones  del proyecto adaptadas a las posibilidades de actuación con las limitaciones expuestas, han imposibilitado un proyecto racional consensuado con participación ciudadana de aprovechamiento de este espacio como parque publico. Una oportunidad perdida, cuando existían disponibilidades económicas  para afrontar un proyecto sensato de acuerdo con las posibilidades de la ciudad en el mantenimiento de sus espacios medioambientales, entre ellos los parques periurbanos, tanto en el uso de estos espacios como en el tipo de vegetación, principalmente autóctona y de bosque de ribera que debía de haberse implantado, sin excluir las especies alóctonas naturalizadas.

Otra actuación  creando un nuevo parque ha sido la Recuperación Ambiental de Espacios Libres y zonas verdes de las márgenes del Rio Guadaira, donde ya se había actuado con el Proyecto de Regeneración de Solares Degradados y dónde aún quedaban algunas plantaciones de las realizadas en aquel entonces. Este proyecto fue uno de los primeros en iniciarse y ha consistido en la rehabilitación de la infraestructura hidráulica y la restauración ambiental de las márgenes y riberas. Con una inversión de 9 millones de euros. Básicamente la jardinería propuesta ha tratado de reproducir un ecosistema de bosque mediterráneo, con la incorporación de especies ornamentales en su transición hacia el borde urbano, además del propio bosque de ribera en las márgenes del río Guadaíra.

En diciembre de 2004  se convoca el concurso de asistencia técnica para la redacción del Proyecto de ejecución de la Restauración y acondicionamiento ambiental del Parque San Ildefonso.-Parque Alcosa, parcelas  35 y 36 en el Proyecto de Regeneración de Solares Degradados y en las que se actuó con una cuantiosa  inversión, el fuego, el vandalismo y el abandono fueron las continuas quejas de los vecinos durante muchos años. La superficie de esta nueva actuación es de 930.036 m2. en 93,00 hectáreas.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir pretendía solucionar varios problemas, unos de inundabilidad, mejora del cauce de Ranillas, así como mejorar las plantaciones existentes que habían sufrido años de abandono con varios conatos de incendio.

Cuando se iniciaron las obras, la Plataforma Ciudadana Movida Pro-Parque manifestó su preocupación por varios aspectos que no incluía el proyecto ( de nuevo Participación Ciudadana tardía), lo que obligó a la redacción  de un presupuesto complementario, que incluía la creación de una Aula de la Naturaleza, colocación de elementos de seguridad en el encauzamiento del arroyo de Ranillas y la mejora y revalorización de los espacios verdes consolidados, así como la creación de huertos vecinales con una inversión de 6,7 millones de euros. Sobre el Parque surge la amenaza de la construcción de la SE -35 que lo dividía en dos.

Una de las últimas actuaciones en ejecución en la actualidad, es el nuevo parque  en el antiguo cauce del Guadaira, entre las Avda. de la  Raza y La Avda. de la Paz, junto a las Barriada de las 3.000 viviendas y el Barrio de Heliópolis, lindando con los terrenos del Club Pineda.

Otra actuación sobre la anteriormente realizada en la Regeneración de Solares Degradados parcela 161 (20ha.) con 8.000 m2 de zonas recreativas, un cerramiento de 2.210 metros lineales y con la plantación de 2.445 unidades de árboles y más de 5.000 arbustos, según lo expresaba la memoria de los trabajos realizados. Todo arrasado, nada o muy poco de aquella actuación ha quedado, el vandalismo, los hurtos, y el fuego y un  total abandono se han encargado de ello.

El nuevo proyecto, con una  nueva inversión de 17.23 millones de euros para la un pulmón de 60 hectáreas en el Distrito Sur. El nuevo parque que  conectara con el Parque de las Riberas del Guadaira y el denominado de los Bermejales, ya construido. Se pretende recuperar el cauce del Guadaira con la creación de una serie de balsas para recuperar  el humedal, la creación de huertos familiares y un aula de la naturaleza.

Una carretera con tres rotondas que cruzan el Parque lo dividen en dos, las asociaciones de vecinos disconformes  elevan sus propuestas: no al tráfico dentro del nuevo parque. Esta tardía Participación ciudadana debería haber estado en la redacción del Proyecto, donde todo era más fácil y más barato de consensuar.

El  nuevo parque en el antiguo cauce del Guadaíra (Polígono Sur) con 60 hectáreas y un presupuesto estimado de 24,9 millones de euros, se sumará al parque junto al nuevo cauce del mismo río, en el tramo Palmas Altas-Cortijo del Cuarto, una intervención en 72 hectáreas que costó siete millones de euros y que acabó en diciembre de 2010. Veremos al final que nos depara esta actuación.

Las actuaciones comprendidas entre el Puente del Patrocinio y el Puente del Alamillo se encuentran ejecutadas. El Jardín Americano y Jardíndel Guadalquivir y la recuperación de los paseos de ribera en la Isla de la Cartuja han contado con un presupuesto de 8.489.431, 02 euros.

Esta actuación se ha ejecutado con el objetivo de recuperar para el uso público un espacio de más de 13 hectáreas que cuentan con 3 kilómetros de ribera del cauce histórico del río Guadalquivir  a su paso por Sevilla, a través del acondicionamiento de su bosque de galería y la restauración de gran parte del conjunto de jardines diseñados para la Exposición Universal celebrada en Sevilla en 1992.

Además, en el tramo comprendido entre ambos puentes, se ha ejecutado un carril bici y un espectacular paseo peatonal que discurre paralelo a la ribera de la dársena. Lástima que no hubiera habido dinero para mejorar las plantaciones, sobre todo las del Jardín Americano donde en sus 14  años de abandono se habían perdido el 70 % de las especies introducidas con el Programa Raíces, así como algunas zonas degradadas del  Jardín del Guadalquivir.

La repercusión de este tipo de actuaciones de gran valor ambiental sitúa a la ciudad de Sevilla a la altura de los municipios europeos con mayor ranking en superficie de zonas verdes por habitante. La mejora de la calidad de vida,  la biodiversidad de los ecosistemas asociados al río en el entorno urbano, así como de las posibilidades de ocio y disfrute que se ofrecen a los ciudadanos, hacen de estas actuaciones elementos valiosos e imprescindibles para fortalecer el crecimiento de la ciudad en términos de sostenibilidad y bienestar.

También del Muelle de Nueva York recupera una zona degradada de la fachada fluvial de la ciudad de Sevilla, dando continuidad al paseo fluvial de la margen derecha del cauce histórico, ya que enlaza con el Paseo de Marqués de Contadero (zona inferior del Paseo Colón) con el de los Jardines de las Delicias.

 En esta actuación, comprendida entre el puente de San Telmo y el puente de Los Remedios, se ha invertido un total de 5.546.290,34 euros, inversión que ha posibilitado la integración de este frente fluvial con los Jardines de Cristina, el parque de Mª Luisa y el Palacio de San Telmo, que junto a las obra de reurbanización  realizadas en el Paseo Ntra. Sra. de la O completa las actuaciones programadas.

“Estos proyectos de puesta en valor y reforestación de los parques urbanos e cauces hídricos beneficiarán a todos los puntos cardinales de la ciudad. No son una declaración de intenciones o propuestas a desarrollar al tener totalmente garantizada su financiación y complementan, en algunos casos, acciones ya realizadas por este Gobierno Municipal.” pomposa declaración que del  Ayuntamiento cara a la Prensa.

La inversión ha sido cuantiosa, la oportunidad única, pero ha faltado  un criterio generalizado de que es lo que quiere la ciudad en los parques del futuro, criterios de vegetación, criterios medioambientales, que tipo de gestión es la más aconsejable para la sostenibilidad  de sus mantenimientos, que condiciones deben tener los proyectos etc. También ha faltado un plan específico, al igual que la participación ciudadana a la hora de proyectar, si esta hubiera existido posiblemente nos hubiera salido más barato. La participación ciudadana debe ser incorporada en la gestión de las zonas verdes, desde el momento de su diseño, durante su ejecución y en la posterior conservación y mantenimiento, partiendo de la base de que el ciudadano es el mejor cliente de cualquier actuación que se haga en la ciudad.

Formulas de participación hay muchas, voluntad política de que participen muy poca.