LOS DERECHOS DEL ÁRBOL EN LA CIUDAD DE SEVILLA. El Gigante Egoísta.

08.10.2015 09:50

LOS DERECHOS DEL ÁRBOL EN LA CIUDAD DE SEVILLA

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Reconocido de interés general, el árbol es intocable, se le respeta sobre todo, pero hoy en día  se le hacen sufrir las peores miserias. A pesar de existir un gran consenso a su favor, en la actualidad es la víctima de la codicia de los promotores, de la inconsciencia del ciudadano automovilista y de la irritación del público. La situación del árbol en la ciudad permanece, pues terriblemente paradójica y oscila entre voluntades de protección y de su destrucción. Por ello su preservación precisa de un reconocimiento de sus derechos y la aprobación de unas medidas particulares de protección.

 

Se trata de dar al árbol urbano, principalmente el más acosado y a los árboles en general un “estatuto” reuniendo el conjunto de disposiciones jurídicas, administrativas, financieras y técnicas para determinar “los derechos del árbol en la ciudad”.

 En Europa un creciente número de colectividades territoriales han aprobado y puesto en marcha un documento consensuado por todos para definir los derechos del árbol en la ciudad, un baremo para la evaluación monetaria de este patrimonio, las bases para la valoración de daños y desperfectos que sufran y las medidas de protección general y en particular en el caso de obras de reurbanización y construcción de nuevos espacios urbanos.

El árbol es un bien “inmueble” cuando es plantado y un bien “mueble” cuando es cortado.

El árbol pertenece al propietario del suelo sobre el cual está plantado y se desarrolla y es aquel el obligado de su buen mantenimiento. En materia de derecho privado, su protección viene escuetamente citada en el Código Civil.

Como norma general cada propietario es responsable de sus árboles y está obligado a reparar cualquier daño que estos puedan ocasionar. A la inversa todo daño cometido sobre un árbol debe ser reparado por el responsable del mismo.

El propietario público de un árbol, lo mismo si está plantado a distancia reglamentaria, es responsable de los daños causados, por las raíces que se extienden sobre propiedades vecinas.

El árbol debe ser tenido en cuenta desde la elaboración del  proyecto, en las plantaciones existentes y los derribos necesarios, así como las nuevas plantaciones deben ser citados en la petición de licencia de obra, bajo pena de inadmisión, si no detallan la existencia y situación de los mismos para poder evaluar el impacto en la ciudad de las obras solicitadas.

 

Los árboles de las ciudades deben estar sometidos a ciertas reglamentaciones y todo derribo o eliminación debe exigir autorizaciones previas como garantía de ejecución, evitando actuaciones anárquicas. Con esta reglamentación podemos igualmente proteger los árboles en las obras que se ejecutan próximas a los mismos, con normas que regulen las servidumbres y obligaciones de cada una de las partes, principalmente cuando se trata de instalación de redes de servicios públicos y obras de urbanización, principales fuentes de degradación del patrimonio arbóreo de la ciudad.  

Según la importancia de las obras y perjuicios a ocasionar se podrán establecer medidas compensatorias, obligando a realizar plantaciones y mantenerlas o satisfaciendo el importe del valor ornamental de los árboles eliminados o dañados, método de la valoración del arbolado ornamental (Norma Granada), ver anexo III.

Los sectores protegidos y zonas de protección del patrimonio histórico artístico B.I.C., serán objeto de reglamentaciones particulares, estando sometidas a autorizaciones especiales.  

Con estas disposiciones los litigios podrán ser juzgados e impuestas las sanciones. Los daños que se produzcan mecánicamente o químicamente podrán ser constatados y los propietarios de los árboles podrán solicitar indemnizaciones sobre la base del valor ornamental de los árboles.

¿Qué vale un árbol?

Generalmente durante siglos el valor del árbol  no ha sido medido más que a través de la riqueza de sus productos, maderas y leñas, o por sus frutos..., sólo por razones económicas.

En los últimos sesenta años  ha disminuido su función económica en provecho de valorar su carácter ornamental y benefactor del medio ambiente urbano.

En una sociedad donde las referencias y los estudios comparativos son esencialmente financieros, ha sido necesario atribuir valor monetario a los árboles.

La Asociación Española de Parques y Jardines Públicos en colaboración con el Comité Español del Programa el Hombre y la Biosfera  (MAB) sentó las bases actuales del Método de  Valoración del Arbolado Ornamental; la Norma Granada,  que la ciudad  apoyó en todo momento su elaboración.

Método que tiene aprobado este Ayuntamiento para la valoración de daños sobre el arbolado ornamental por acuerdo municipal.

Este nuevo método venía a actualizar los trabajos fundamentales  que promulgo ICONA  (Del Álamo López Arce 1975).


Una simple suma del valor individual de los árboles de nuestra ciudad, nos daría cifras impresionantes, que constituirán preciosos argumentos para la negociación de presupuestos para la conservación y mantenimiento de este Patrimonio.

El valor del árbol ornamental sobrepasa el simple costo de reparación para reintegrar su función ecológica, paisajística, sociológica, o histórica, del lugar donde estaba emplazado.

El baremo de estimación del valor de los árboles permite evaluar el coste de los daños y fijar las indemnizaciones.

A la hora de estimar el valor de un árbol se consideran varios parámetros, desde la rareza o dificultad de la especie a su carácter de árbol solitario o aislado, desde su estado sanitario a su desarrollo o edad etc…

La Declaración del Derecho del  Árbol en la Ciudad, realizada en el Congreso “El Árbol y la Ciudad” (Barcelona 2 de junio de 1995, organizado por la Asociación Española de Arboricultura), se insta al Gobierno del Estado a la Declaración de Utilidad Pública del Árbol en la Ciudad, ya con el apoyo institucional del Ayuntamiento de Barcelona y el Ayuntamiento de Madrid nos abre las puertas para unir esfuerzos y conseguir también el apoyo institucional al derecho del árbol en la ciudad de Sevilla.

 

Es necesario que por el Ayuntamiento se redacte un “Catálogo de Árboles Nobles o Singulares de la Ciudad de Sevilla” catalogando los géneros y especies destacados, clasificándolos, para que por sus características especiales o valores singulares sean objeto de  una estricta conservación.

Nuestro Plan General de Ordenación Urbana (P.G.O.U) en sus Ordenanzas  nos menciona la protección del arbolado de una forma muy somera, indicándonos que el arbolado existente en el espacio público, aunque no haya sido calificado como zona verde, deberá ser protegido y conservado; toda pérdida de arbolado en vía pública deberá ser repuesta de forma inmediata; en franja de retranqueo obligatorio lindante con una vía pública será preceptiva la plantación de especies vegetales, los patios o espacios libres deberán ser conservados; cuando una obra afecte a algún ejemplar arbóreo público o privado , se indicará en la solicitud de licencia, exigiendo su protección; y en la necesaria sustitución del arbolado existente en las vías públicas, será obligatoria a cargo de los responsables la sustitución con  especies iguales y del mismo porte...... con ello la consideración del entorno hasta ahora ha servido para establecer criterios, sin base técnica, para la aprobación de licencias de obras que han  afectado al arbolado viario, ya sea en su desaparición, como su conservación o nueva plantación.

OBJETIVOS Y RECOMENDACIONES AL DECLARAR LOS DERECHOS DEL ÁRBOL EN LA CIUDAD.

1.                  Concebir la ciudad para favorecer la implantación y desarrollo vigoroso de árboles de sombra, en vez de adaptar estos a las limitaciones que normalmente se les impone en la ciudad.

2.                  Conservar todos los elementos del paisaje que puedan integrarse en el sistema de espacios urbanos.

3.                  Minimizar la extensión de espacios públicos arbolados, supone limitar a los mínimos legales las superficies destinadas a espacios libres locales.

4.                  Maximizar la distribución y jerarquización de espacios arbolados en tejidos urbanos, con el fin de optimizar la accesibilidad a los espacios libres.

5.                  Asegurar la individualidad, diversidad y legibilidad de los espacios arbolados con el fin de facilitar la orientación de las personas en la ciudad mediante diferenciación formal dimensional, y cualitativa de cada espacio y la riqueza de sus componentes.

6.                  Humanizar los espacios arbolados, con acondicionamientos ambientales que los hagan agradables e  intervengan en su desarrollo.

7.                  Facilitar el conocimiento de la naturaleza y de sus ciclos en el entorno inmediato. El diseño urbano con la naturaleza, no contra la naturaleza. Actuar de forma consecuente y respetuosa con los recursos naturales.

8.                  Preservar los elementos morfológicos e hidrológicos singulares, cerros, cornisas, vaguadas, arroyos, márgenes, ríos etc.... Recuperar y restaurar elementos paisajísticos singulares degradados, plantando árboles.

9.                  Asegurar la transición entre suelos urbanos y urbanizables con suelos no urbanizables, mediante bordes arbolados.

10.              Evitar estacionamientos subterráneos en espacios libres y calles que dificulten la presencia de arbolado.

11.              Evitar plantaciones de especies arbóreas inadecuadas, arboles alérgicos, frutos y hojas venenosas, frutas manchadizas, ramas frágiles, rebrotes de raíz, cortezas desgajables o con  proclividad a desarrollar enfermedades.

12.              Favorecer la diversidad de especies, utilizando preferentemente las especies autóctonas y las de reconocida aclimatación en la ciudad.

13.              Evitar plantaciones de árboles que interfieran perspectivas y vistas de interés, oculten monumentos y elementos ornamentales simbólicos o reduzcan la visibilidad, o estorben al tráfico de  automóviles en glorietas, acerados y rotondas.

14.              Evitar la plantación de árboles de hoja perenne en acerados estrechos. Que quiten luz a las viviendas.

15.              Distanciar los árboles de los edificios, con el fin de que desarrollen troncos rectos y copas armoniosas y simétricas, sin que sus ramas interfieran en los huecos o salientes de las fachadas.

16.              Cuidar que los árboles dispongan del espacio subterráneo necesario para el desarrollo de su sistema radicular.

17.              Formar alcorques con dimensiones suficientes para la vida del árbol, siempre rasanteados con el terreno, sin bordillos o arriates elevados que impidan la entrada de aguas pluviales o procedentes de baldeos.

18.              Asegurar el riego de las plantaciones de árboles con una eficaz y adecuada conservación.

19.              Plantar árboles formados que sobrepasen la altura de los gálibos de camiones y furgonetas, en calles estrechas de transito rodado.

20.              Considerar las alamedas como componentes del sistema general de espacios libres concebidos con filas de árboles de sombra, ordenadas para poder realizar actividades múltiples.

21.              Tener en cuenta el soleamiento de los espacios urbanos a la hora de proyectar plantaciones. Es tan fundamental la sombra en verano, como el sol en invierno.

22.              Establecer la distancia de separación entre árboles para conseguir la cubrición del espacio por las copas futuras.

23.              Ordenar las plantaciones en calles con filas de árboles de sombra adecuadas a las latitudes del acerado.

24.              No plantar junto a los bordillos de la calzada.

25.              Intercalar plantación de árboles en las áreas de estacionamiento en superficie. No contabilizarlas como zona verde.

26.              Evitar la compactación e impermeabilización de suelos. Proteger sus troncos,  y utilizar placas rígidas, que distribuyan cargas puntuales para no dañar su sistema radicular, en circulaciones cerca de los mismos

27.              Evitar recrecidos y rebajes de terrenos explorados por las raíces de los árboles que puedan provocar su destrucción.

28.              Adoptar medidas para conservar las condiciones del suelo, humedad, drenaje y aireación cuando se efectúen rellenos.

29.              Evitar la apertura de zanjas  que destruyan las raíces de los árboles. Cuando la apertura sea inevitable, recortar las lesiones en las raíces seccionadas, aplicar funguicidas y rellenar las zanjas  con tierras que favorezcan el desarrollo de nuevas raíces.

30.              Distanciar las infraestructuras y arquetas de los árboles, con el fin de minimizar los daños que puedan causar futuras zanjas o reparaciones.

31.              Plantar preferentemente especies autóctonas o naturalizadas que se hayan adaptado al ambiente urbano local o a terrenos y climas similares. Evitar las especies proclives a enfermedades.

32.              Realizar la plantación de calles y paseos con plantas de grosor  adecuado, ejemplares sanos y vigorosos, sin deformaciones, lesiones etc.... preferentemente repicados, con troncos rectos y copas formadas, flechadas con guías intactas.

33.              Efectuar la plantación en hoyos que tengan la mayor dimensión posible 1,00 x 1,00 x 1,00 como mínimo, en Europa son 6 m3 de tierra preparada y 1,5 m de profundidad.

34.              Para facilitar la formación de microrrizas, cubrir las zonas inmediatas al tronco con capas finas de hojas, virutas, astillas o trozos de corteza. Evitar fertilizaciones con nitrógeno que provoquen crecimientos anormales.

35.              Hacer coincidir el nivel del suelo de plantación con el cuello del árbol, sin enterrar el tronco.

36.              Disponer barreras o elementos duros en el borde de los alcorques, en zonas de circulación, para impedir que los automóviles causen daños al tronco de los árboles.

37.              Cubrir los alcorques en áreas de uso intenso con cubre alcorques o tapas perforadas para evitar la compactación del suelo de los mismos.

38.              Programar los trasplantes de árboles adultos con tiempo suficiente para repicar sus raíces gradualmente y preparar los árboles para su trasplante.

39.              Afianzar los árboles plantados o trasplantados con tutores adecuados que mantengan rígidos los troncos y no dañen las cortezas, mientras dure su tiempo de arraigue.

40.              Completar las marras en calles plantadas con ejemplares de grosor y tamaño suficiente en plantaciones regulares.

41.              Sustituir los árboles muertos, extrayendo previamente tocones y raíces y sustituyendo las tierras, por otros ejemplares de la misma especie.

42.              Sustituir inmediatamente los árboles peligrosos que alcanzan su madurez y presenten síntomas de desmejoramiento, por ejemplares sanos,  para asegurar una transición gradual del espacio arbolado.

43.              Fertilizar los suelos en los árboles que tengan manifestaciones carenciales después de realizar los análisis oportunos, ya sea mediante riego, inyecciones o incrustaciones de concentrados en el terreno.

44.              Oxigenar los terrenos contaminados por gases en las inmediaciones de árboles, con inyecciones de aire a presión.

45.              Sanear lesiones y magulladuras en cortezas producidas por golpes o rozaduras mediante el perfilado inmediato de su perímetro.

46.              Restringir la poda en árboles de sombra al mínimo necesario.

47.              Evitar podas drásticas e indiscriminadas que deformen sus copas.

48.              Efectuar cortes consecuentes con los procesos de infección, compartimentación y recubrimiento de la madera dañada.

49.              Restaurar la forma natural de las copas deformadas por podas drásticas mediante la selección y conducción gradual de ramas y la eliminación del resto de los brotes.

50.               Impedir la propagación de infecciones habituales y evitar que alcancen carácter epidémico mediante cuidados fitosanitarios o de lucha biológica regulares.

51.              Formar inventarios de los árboles urbanos, con referencias individualizadas de cada ejemplar o agrupación homogénea, donde se exprese el emplazamiento, especie, fecha de plantación , tamaño, estado, podas y tratamientos recibidos, incidencias, intervenciones programadas. El inventario debe estar continuamente actualizado.

52.              Establecer ordenanzas de arbolado urbano que definan las especies a plantar y las condiciones técnicas mínimas que han de reunir los árboles que se planten en la ciudad, cuadros de valoración , tipificación de agresiones y sanciones aplicables a los ciudadanos que atenten contra su integridad.

53.              Seleccionar viveros que produzcan con buenas técnicas plantas vigorosas y sanas.

54.              Organizar campañas de difusión para dar a conocer a los ciudadanos los beneficios ambientales que proporcionan los árboles en la ciudad y los cuidados que necesitan para desarrollarse vigorosos, así como los efectos negativos que provocan las agresiones a que son sometidos habitualmente.

55.              Organizar campañas populares de plantación de árboles urbanos que involucren a los ciudadanos en su conservación posterior.

56.              Restaurar y cuidar el arbolado para que se desarrolle libremente, suprimiendo prácticas incorrectas tradicionales.

57.              Realizar campañas de difusión pública y capacitación para hacer conscientes a los ciudadanos y profesionales de los efectos negativos que tienen algunas práctica actuales.

58.              Conceder la prioridad a soluciones coherentes con los procesos naturales.

59.              Utilizar elementos y materiales adaptados a las necesidades humanas.

60.              Mejorar las condiciones del suelo para que favorezcan el desarrollo de los árboles aportando los materiales orgánicos vegetales.

61.              Proteger raíces, troncos y copas  para minimizar los daños como consecuencia de obras que se efectúen en sus aledaños.

62.              Sistematizar los criterios de gestión del arbolado urbano siguiendo los criterios de una arboricultura moderna.

 

CONCLUSIONES

La finalidad de este documento sobre “los derechos del árbol en la ciudad” ha sido el de centrar la atención sobre estos vegetales y recordar que juegan diversas funciones. Ellos acompañan y confortan el desarrollo de la ciudad en sus ejes de composición y en sus estructuras principales. Participan en la lectura del espacio al cual le aportan cualidades propias del medio viviente, un ritmo de vida marcado por las estaciones y sobre todo una variedad individual o colectiva que se opone a la normativa constante del medio ambiente tecnológico. Los arboles como portadores de mensajes estéticos y simbólicos incorporados  a lo largo de los siglos en el bagaje cultural de la Humanidad deben ser respetados, lo que justifica que nos preocupemos de su perennidad y su futuro. Esta noble tarea toma el nombre de gestión del patrimonio verde de la ciudad y adopta para realizarlo, procedimientos de planificación en el tiempo y en el espacio para la plantación, el mantenimiento y la renovación, teniendo en cuenta cinco aspectos indisociables, el paisaje, la economía , la técnica, el reglamento y la comunicación.

Al adoptar una reglamentación coherente definiendo los derechos del árbol urbano hace falta ordenar y organizar las competencias técnicas, programar y confirmar objetivos e informar, sensibilizar y mediatizar acciones cara a cara con el ciudadano, principal destinatario y consumidor del patrimonio verde que debe respetar.

En el curso de los años el hombre ha dado un valor simbólico a los árboles. Estos han representado una forma del espiritualismo de las civilizaciones que progresivamente se ha perdido para renacer bajo la ética de una apreciación más ecológica.

Su vida a menudo no es más que una adaptación a los defectos  arquitectónicos de la ciudad y nuestro objetivo no es entrar en polémicas, sino intentar aportar a todos los que adoptan decisiones al respecto, a los técnicos, y al público en general, los elementos necesarios para comprender mejor el lugar que ocupan y sus necesidades, aprender a conocer y descubrir el patrimonio arbóreo de la ciudad, escoger y plantar nuevos árboles componentes de un futuro paisaje urbano poniendo en órbita una real política de gestión del árbol para que juntos proclamemos : EL ÁRBOL, UN DERECHO DE LA CIUDAD

 

Una comisión de políticos, funcionarios, profesionales del paisaje: arquitectos paisajistas, viveristas, empresas de jardinería, espacios verdes, deben consensuar este documento provisional

 para someterlo después a su aprobación definitiva.

 

A pesar de su legitimidad democrática, el documento no será un pliego de condiciones a imponer de forma estricta, sino un documento de orientaciones estratégicas sobre el árbol en la ciudad y con el árbol sus paisajes urbanos.

 

Los derechos del árbol en la ciudad encuentra parte de su legitimidad en las investigaciones y orientaciones de una arboricultura moderna.

 

A  largo plazo pretende construir y gestionar un paisaje urbano amplio , generoso, luminoso como la ciudad que lo acoge, permanente, bello y armonioso en todas las estaciones, longevo con especies diversificadas con una paleta rica en todos los matices que la naturaleza nos proporciona y económico con poco costoso de implantación y mantenimiento.

 

Los árboles no son eternos, el paisaje urbano no es estable, estático, el dinamismo de la vida lo transforma sin cesar.

 

Todos los vegetales tiene necesidad de luz, igual los que viven en concurrencia en las calles de la ciudad, la mayoría de las veces plantados con densidades excesivas careciendo le la luz que necesitan.

La cantidad de suelo explotado por las raíces juega también un papel importante, los árboles deben encontrar suelo suficiente con las sales minerales y oligoelementos para su desarrollo.

Las podas severas de ramas y raíces deben ser abolidas, mutilan los árboles, dejándolos vulnerables y peligrosos.

Plantados en buenas condiciones, la mayor parte de nuestras especies se desarrollan con rapidez, debemos elegirlos sin enfermedades específicas, debemos controlar su demografía, las talas, y las nuevas plantaciones deben ser realizadas de forma sistemática.

Plantemos árboles garantizándoles el espacio disponible para su desarrollo sin concurrencia de otros árboles y evitemos la densidad en beneficio de la luminosidad, cuidemos el recurso agua en su mantenimiento y evitemos la compactación de los suelos, protejamos los árboles para su cohabitación con la circulación y los servicios públicos, favorezcamos las acciones pedagógicas a sus detractores.

Plantar en la ciudad deber ser un componente del arte urbano del urbanismo, que es quien debe planificar sobre diferentes escalas de espacio y tiempo la composición vegetal del proyecto urbano de ciudad, con cinco grandes principios estratégicos, la amplitud en las plantaciones, su biodiversidad, sus caracteres de permanencia y durabilidad con principios de economía urbana.

Los valores paisajísticos de los árboles deben ser exaltados tanto en su persistencia, sus funciones, fructificaciones, sus matices cromáticos y luminosos, la calidad de sus sombras, sus formas y siluetas, buscando un lugar para cada árbol y cada árbol en su lugar.   

La concentración de muchos árboles de una sola especie, favorece el desarrollo de epidemias, la biodiversidad será la única respuesta eficaz, económica y duradera.

La gestión demográfica es esencial para la permanencia del paisaje.

El principio de amplitud se aplica desde su plantación, no más árboles juntos, ahilados, deformados. Evitar el trasplante de grandes ejemplares, el dinero invertido será mucho mejor utilizado en nuevas plantaciones.

Hace falta plantar mejor y menos caro. Plantar a buena densidad árboles de talla mediana en función del espacio disponible. A veces es preferible no plantar.  La ciudad no es solo verdor, paisaje, es fundamentalmente la estructuración del espacio, el urbanismo, la urbanidad.

 

Debemos tomar conciencia de la necesidad de suprimir enteramente algunas alineaciones  molestas, esclarecer algunas plantaciones existentes estudiándolas caso por caso. Alineaciones que ocultan edificios de interés, o muy cerca de fachadas, con daños importantes a las edificaciones  etc...

Podar será legítimo si lo que efectuamos son podas necesarias en el espacio urbano para formación de los árboles, para reforzar su seguridad o para bajar los gastos de mantenimiento.

La opinión pública es muy sensible a los paisajes que forman su entorno inmediato, las nuevas plantaciones son de forma  general bien acogidas, los políticos realizan regularmente una larga comunicación hacia el gran público, noticias de prensa, folletos, etc... Esta comunicación general es esencialmente positiva, informa al ciudadano sobre las plantaciones realizadas, los nuevos árboles plantados, su interés botánico y paisajístico etc... pueden explicarse las talas que son indispensables y contribuir a superar los tabúes vinculados a las mismas, sobre todo si la comunicación es local, precisa y bien argumentada, disipando las inquietudes, conviene ni dramatizar, ni banalizar  las operaciones de talas y arranques.

El presente documento debe ser una herramienta complementaria al servicio de la estrategia de comunicación, debe servir para estructurar y desarrollar las acciones de investigación para conseguir aumentar sensiblemente el rendimiento, calidad y precio de las inversiones para así optimizar el uso de los árboles en la ciudad.

El documento de “ Los derechos del árbol en la ciudad de Sevilla “ deberá ser vivo, como los árboles y los paisajes que uno desea para enriquecer la ciudad.

Cuando pasen los años la savia deberá ser renovada, pero el documento como los árboles debe inscribirse en la durabilidad. Es al filo del tiempo con el que la cultura botánica, ecológica y paisajística que propone podrá crecer y suscitar la adhesión de un gran número de ciudadanos.

 

Sevilla octubre 2015

                              

LOS DERECHOS DEL ÁRBOL EN LA CIUDAD

 

CAPÍTULO O : ESTRATEGIAS BÁSICAS

LOS ÁRBOLES: SERES VIVOS

 

 

CARACTERES BIOLÓGICOS FUNDAMENTALES:

 

Los árboles son seres vivos, nacen a partir de una semilla o de un esqueje. Crecen y se hacen adultos, producen flores y frutos portadores de nuevas semillas para la reproducción de la especie. Después envejecen, se debilitan y acaban por morir inexorablemente. Es la ley de vida de la  naturaleza. Los individuos mueren pero la vida continua. Aunque algunos árboles mueran muy viejos, los árboles no son eternos. Un paisaje no es nunca estable, estático.

El dinamismo de la vida lo transforma sin cesar.

 

LA LUZ FUENTE DE ENERGÍA VITAL    

 

Los árboles demandan energía aportada por la luz para desarrollar la síntesis de sus moléculas biológicas complejas a partir del agua y el dióxido de carbono. Nos referimos a la fotosíntesis en la que juega un papel importante y esencial la clorofila.

La fotosíntesis es el fenómeno vivo más importante. Todos los vegetales tienen necesidad de luz. La vida vegetal es una perpetua busca de luz, cuando esta falta, aparecen árboles dominados por otros la densidad produce árboles débiles y enfermos.

EL AGUA

El agua es una molécula base para la fotosíntesis. La cantidad de suelo disponible explotado por las raíces juega igualmente un papel importante y debemos evitar la concurrencia de raíces en el mismo suelo, buscando la misma agua.

LOS TEJIDOS VIVOS

Los tejidos vivos de los árboles se sitúan justo debajo de la corteza. Cada año el crecimiento crea nuevos tejidos, los antiguos se transforman en madera, la madera es un tejido muerto. Es por ello que los golpes, las heridas superficiales son graves, ya que los tejidos vivos están en la superficie.

La madera siendo un tejido muerto no puede resistir a la pudrición. Las podas severas de las ramas o de las raíces son heridas graves, introducen parásitos para la pudrición. La muerte programada del árbol se inicia. Transcurre generalmente un tiempo bastante largo entre la herida y la expresión clínica del debilitamiento, pero al final aparece.

LAS ENFERMEDADES

Como todos los seres vivos los árboles tienen enfermedades. Con frecuencia plagas y epidemias que se transmiten de un árbol a otro por diversos vectores.

Estas son causadas por seres vivientes, en general son específicas.

Luchar contra las enfermedades es de antemano situar los árboles en el mejor emplazamiento posible ( luz , tierra, agua, poca densidad, etc...)

Lo es también plantar especies diferentes y utilizar la biodiversidad.

Aplicar la lucha biológica integral cada vez que sea posible.

 

LA DEMOGRAFÍA

En las plantaciones de árboles de las ciudades todas las edades están representadas. Cada año los “nacimientos “deben compensar los “fallecimientos “. El gasto debe prevenir la renovación, abatiendo árboles viejos y dejando sitio para acoger a árboles  jóvenes.

LA ECOLOGÍA DE LOS ÁRBOLES EN LA CIUDAD

La ciudad, el medio ambiente urbano crean un biotopo, un medio de vida específico. La ciudad es un nicho ecológico. Contrariamente a lo que se dice, la ciudad constituye en numerosos casos un biotopo favorable a la expansión de numerosas especies vegetales o animales.

Debemos evitar las concurrencias, fijando distancia de plantación en previsión del desarrollo final de árbol,

Plantar un árbol sin concurrencia con otros árboles, le facilitará la luz que precisa, teniendo en   cuenta que el medio urbano es más luminoso, por la reflexión de los edificios. La iluminación nocturna aporta luz suplementaria.

Debemos evitar la densidad demasiado fuerte para evitar debilitamientos, decaimientos  y enfermedades.

 

EL CALOR

En la ciudad el microclima es más cálido que en el campo circundante.

El calor se acumula en el día por las masas minerales ( edificios, pavimentos)   Y es restituido por las noches frescas.

Podemos localmente disponer de biotopos urbanos muy cálidos (islas de calor). Debemos escoger especies adaptadas a estos biotopos particulares.  La sombra de los árboles impide que se recaliente el suelo con la evaporación de agua absorben  energía y producen frescor, la energía solar es absorbida y almacenada dentro de la materia vegetal.

EL AGUA

La ciudad modifica en forma positiva y negativa los recursos de agua de los árboles.

La impermeabilización del suelo no favorece la infiltración del agua. Por contra, si es verdad, que los espacios verdes no generan ninguna polución de aire, contrariamente a otros espacios urbanos.

LA POLUCIÓN ATMOSFÉRICA

Después de varios estudios científicos durante muchos años ha sido probado que el dióxido de azufre SO 2 no es el responsable de las “lluvias acidas “atribuyéndose el debilitamiento de los árboles a   ciclos de años secos. Las emisiones de este polulante no cesan  de disminuir por un control de los emisores.

Los óxidos de nitrógeno (NO Y NO2 ) no son tóxicos para las plantas, estos polulantes son peligrosos para la salud humana ( Instituto Nacional de Investigaciones Agronómicas Sección Bosques. Nancy).

El ozono O3 se forma por recombinación de hidrocarburos no quemados y de óxidos de  nitrógeno, bajo la influencia de rayos ultravioleta. Polulante que aparece en verano, durante los fuertes calores, los episodios críticos son de corta duración.

La fitotoxicidad del ozono está comprobada. Sin embargo no ha sido comprobada en alineaciones urbanas.

Las medidas de control de  circulación del automóvil, actuales y futuras, deberán permitir un control de las emanaciones por bajo de los umbrales de la toxicidad para el hombre y para las plantas durante los periodos críticos.

La polución del aire más que a los árboles, es una calamidad contra la cual conviene luchar ya que amenaza la salud de los ciudadanos.

El debilitamiento de los árboles lo tenemos que buscar en otras causas (densidades, falta de agua, suelo, podas, etc... El asfalto puede jugar el papel de  “impluvium” concentrando las aguas de lluvia. Las fugas de redes de agua potable y alcantarillados contribuyen a la rehumidificación del subsuelo urbano.

Los baldeos y limpiezas de calle con agua contribuyen así mismo a mejorar el balance hídrico, filtrándose en grietas del suelo. El riego artificial será necesario los dos o tres primeros años de la vida del árbol, hasta que las raíces son abundantes y el árbol llega a ser autónomo.

Los árboles fijan muchas toneladas de agua.

EL DIÓXIDO DE CARBONO Y   EL OXÍGENO

 

La tasa de CO en la atmósfera es débil, el contenido aumenta a través de los años. Este aumento es favorable para el crecimiento de los árboles, no perjudica ni a los animales, ni al hombre.

El CO2 participa al efecto invernadero, es decir a la captura de los rayos infrarrojos que producen calor en la atmósfera terrestre.

Desarrollando sus plantaciones las ciudades contribuyen de forma marginal a la lucha contra el efecto invernadero.

 

Si la población de árboles está en desarrollo, el stock neto de carbono inmovilizado aumenta lo que reduce así mismo el carbono de aire.

En la misma lógica y contrariamente a ciertas ideas recibidas, una población de árboles estable no produce oxígeno.

La metáfora del espacio verde  “pulmón de la ciudad “debe ser interpretada en su dimensión psicológica.

Creer que los espacios verdes producen oxígeno y que este fenómeno será bueno para el medio ambiente de los urbanos es un error.

 

 

LOS HERBICIDAS

El uso no controlado de herbicidas sobre los terrizos y arcenes o en los mismos alcorques de los árboles entraña a veces la mortandad de numerosos árboles.

Hoy en día respetando ciertas reglas simples (empleo de herbicidas sistémicos que no envenenan el suelo) es posible eliminar las hierbas sin alterar la buena salud de los árboles de alineación. El uso de herbicidas está en proceso de prohibición.

EL ESPACIO SUBTERRÁNEO Y AÉREO 

 

Es el principal problema para el desarrollo de los árboles en la ciudad, en una ciudad hay casas, calles, bulevares, fábricas, industrias...etc. En el subsuelo numerosas redes de servicios públicos. Los progresos tecnológicos se acompañan frecuentemente con colocación de nuevas redes (cables, fibra óptica, teléfono, electricidad, gas, agua, alcantarillado, etc...)

La planificación urbana debe prever la reserva de espacios aéreos y subterráneos necesarios para el desarrollo de los árboles.

En los cascos antiguos los márgenes de maniobra son más reducidos.

La urbanización de los barrios antiguos o recientes deberán reservar los espacios para futuras plantaciones.

Es necesario un protocolo de cohabitación entre el Ayuntamiento y las empresas concesionarias con voluntad de cooperación para resolver los problemas que se plantean cotidianamente. Las técnicas modernas posibilitan muchas soluciones.

 

EL AUTOMÓVIL

 

La cohabitación del árbol y el automóvil es posible. El equilibrio se encuentra cuando la buena medida es considerada.

Las medidas de control de la circulación automovilística deberán ser tomadas dentro del marco legal, aparcamientos sin compactar suelos, choques contra la corteza de los árboles, hiriendo tejidos vivos, accidentes sobre árboles, etc... hace falta proteger a los árboles, principalmente a los jóvenes.

En la ciudad hay constantemente obras, esto es parte de su vida y su desarrollo, En todo la medida de lo posible, los trabajos u obras no deben deteriorar los árboles.

El desarrollo de acciones pedagógicas hacia las empresas y concesionarios deben llevarse a cabo.

Todos estos problemas pueden ser superados cuando los árboles son considerados al mismo tiempo que el conjunto del proyecto urbano.

 

 

LAS PODAS

Cualquier poda es una agresión al árbol.  Las podas severas y repetitivas son la peor miseria que debe soportar los árboles, tanto si son suaves, como severas,  son una mutilación. Son la puerta abierta a las podredumbres y a las enfermedades.

Escuchamos decir con frecuencia que la poda de los árboles es una buena cosa, que es  favorable para el desarrollo del árbol, a la inversa de lo que es verdadero.

Las podas agotan a los árboles, disminuyen su duración. Los árboles podados son más peligrosos.

Las podas son costosas y embarazosas para el ciudadano y la circulación.

Las tenemos que ejecutar como un mal necesario cuando:

-  La especie no ha estado escogida en función del espacio disponible.

- Cuando la densidad de la plantación es demasiado elevada.

- Cuando los aclareos no han sido practicados estando en situación de sobre densidad

CONCLUSIÓN

Los árboles pueden encontrar en la ciudad un biotopo adaptado a su buen desarrollo y su larga vida, si disponen de luz y espacio, si están plantados en un buen hoyo con distancia y amplitud suficiente, ni son protegidos y conservados conforme a técnicas adecuadas.

Hay que rehusar el discurso catastrofista sobre la polución que hace de  la ciudad un rincón imposible para los árboles. Las poluciones principales de la ciudad no son tóxicas para los árboles.

GRANDES PRINCIPIOS PAISAJISTAS

La ciudad puede definirse, como un lugar de encuentro y de refinamiento, un lugar de actividad, paseo y expansión, un lugar de urbanidad de cultura y de naturaleza.

La ciudad pone en valor sus monumentos, su pasado sus tradiciones populares su diferencia en el arte de vivir y de trabajar y refina su propia cultura.

Los vegetales en este caso los árboles no son sólo una decoración, el espacio verde no es simplemente un adorno, un relleno de vacíos del urbanismo “mineral “, el proyecto vegetal debe  ser uno de los elementos de la cultura de la ciudad.

El arte vegetal está hecho para seducir, pero también para crear lugares que la colectividad hará suyos al poder apropiárselos.

Disponemos de una herencia preciosa de árboles en la ciudad, pero el mundo ha cambiado, la integración del vegetal o la naturaleza en la ciudad es pensada y concebida de forma diferente, hacen falta nuevas estrategias a aplicar.

Debemos aplicar el principio de la amplitud. Crear espacios de dimensiones generosas, donde los árboles puedan crecer libremente, que enmarquen los espacios urbanos, sin ocultarlos. No vacilaremos en afirmar que hace falta también levantar plantaciones que estorban inútilmente en el espacio público. Es necesaria una cierta audacia para suprimir algo que ha sido objeto de gastos anteriores, más difícil de pleitear localmente la supresión de unos árboles, mientras por otra parte existan tantos espacios sin plantación alguna.

En la ciudad el árbol no debe ser más la barrera del verde sin sentido.

Aplicar el principio de amplitud es crear alineaciones de árboles donde las ramas no lleguen a tocarse.

Guardar por mucho tiempo la amplitud del paisaje, supone vigilancia y voluntad permanente.

Otro principio básico en la arboricultura moderna es el de la biodiversidad, la diversificación constante de las especies.

Plantando especies de árboles diferentes, las ciudades participan a la creación o el rendimiento de medios ecológicos:

Los monocultivos acrecientan considerablemente el riesgo de epidemias, en las que la enfermedad se propaga de uno a otro árbol irremisiblemente.

La biodiversidad es el mejor medio de lucha contra las enfermedades, siendo la sola respuesta eficaz, económica y duradera sobre un largo periodo de todos los problemas de patologías vegetales, para todas las especies en todos los medios.

 

LA DIMENSIÓN CULTURAL

La cultura es siempre múltiple, ecléctica, curiosa de todo.    

La calle es un lugar de cultura donde cada uno puede encontrarse con la arquitectura, la    escultura, el urbanismo, la moda, el cine etc….

La calle también puede ofrecer todos los elementos de enriquecimiento cultural botánico de nuestros conciudadanos. Numerosas especies de árboles pueden ser mejor conocidas, mejor  admiradas, mejor respetadas por todos.

La diversificación de las plantaciones, la distribución de fichas botánicas el hacer progresar al ciudadano a desarrollar su cultura botánica es reconocer en ellos un potencial hacia un status de ciudadano mejor informado, más responsable, más activo.

La dimensión cultural de la biodiversidad se inscribe en coherencia con otras tendencias de nuestra sociedad contemporánea.

 

 

EL VALOR PAISAJISTA AÑADIDO DE LOS ÁRBOLES EN LA CIUDAD.

El paisaje no es solamente lo verde y componer en la ciudad paisajes bellos y variados,  es saber utilizar armoniosamente el valor añadido de los árboles, “lo mejor de lo verde “que nos pueden ofrecer cientos de especies de árboles disponibles.     

    La persistencia nos hará componer paisajes alegres en invierno, las floraciones, el olor, los frutos, las diferentes coloraciones y formas de las cortezas, los matices de verdes, oscuros y luminosos, las formas de las hojas simples, pequeñas, grandes, compuestas nos ofrecerán diferentes calidades de sombras, y otros coloridos al de la flor, los colores de otoño, con sus formas resaltaremos sus copas en verano y las siluetas desnudas en invierno.

La ciudad es permanente. Noche y día, verano e invierno, bajo el sol y la lluvia, su corazón no deja de latir. El paisaje deber ser permanente como lo es la ciudad.

Los proyectistas deben realizar sistemáticamente los dibujos de tablas de impacto cromático estacional en los que podamos apreciar la variación del paisaje estacionalmente.  Apliquemos también el principio de durabilidad.

Los árboles en la ciudad tienen un potencial de vida de cien a doscientos años aunque la mayoría de las plantaciones en la ciudad no sobrepasan estas edades.

La durabilidad de vida media real no sobrepasa los cien años, para los árboles más viejos. Teniendo en cuenta la muerte de árboles más jóvenes la esperanza matemática de vida hoy en día de un árbol en nuestras ciudades no supera los 50 años, lo que es deplorable.

Nos hemos preocupado de plantar cuantitativamente pero no cualitativamente, plantaciones de árboles no diversificados, en hoyos pequeños, con tierras de mala calidad y a demasiada densidad. Estos árboles están sometidos a durabilidades muy cortas, si además los asociamos a podas radicales sufridas.

 

Una gestión moderna del arbolado urbano nos debe conducir a prolongar el máximo de durabilidad la vida de los árboles en la ciudad.

Para ello insistimos, escasa densidad, espacio aéreo y subterráneo suficiente, un programa de poda reducido, plantar ejemplares jóvenes y realizar un mantenimiento adecuado.

Y por último un principio de economía, hace falta plantar mejor y menos caro, hace falta cuidar y mantener las plantaciones existentes mejor y menos caras. Modernizar la plantación urbana es desde el primer momento mejorar la rentabilidad de las inversiones y mejorar la productividad de la gestión.

 

Plantar a buena densidad ampliando las distancias de plantación, plantar árboles de talla mediana, en casi todos los casos el crecimiento de árboles de talla mediana será más rápido. El dinero público se invierte de forma más económica en los árboles de talla mediana, con una eficacia paisajística equivalente a la de grandes ejemplares más caros.

 

Plantar el buen árbol, de la buena especie, en el buen lugar,  es iniciar desde la plantación, una reducción de los gastos de gestión a costos modestos o nulos (podas).

 

A veces no es necesario plantar. No se puede y no se debe vegetalizar todo. El árbol puede molestar, no debemos plantar en lugares exiguos o reducidos.

 

La  “ inversión árbol “ debe amortizarse lo más largo posible.

En el momento de la plantación lo barato cuesta caro.

No debemos buscar economizar en:

-           La calidad del árbol.

­                      La superficie y el volumen del hoyo de plantación

­                      La calidad de la tierra aportada al hoyo

­                      El equipamiento de proteccion

­                      Los cuidados intensivos de los 2 o 3 primeros años.

 

Podemos reducir el gasto en los costos de mantenimiento. Las podas representan un 70%  de los gastos de mantenimiento de las plantaciones urbanas, reduciendo la frecuencia y el costo de estas operaciones conseguiremos bajar de forma significativa las cargas del mantenimiento.

 

El principio de economía es coherente con otros cuatro principios paisajísticos esto es en consecuencia un paisaje amplio es decir poco denso, biodiversificado, así pues resistente a las enfermedades, duradero, amortizándose a largo plazo, es “ipso facto” un paisaje económico.

 

Cada vez existe más demanda social, los políticos están llamados a jugar un papel importante,  esencial, para satisfacer la demanda con proyectos concretos de plantación de árboles y para definir prioridades.

 

Los técnicos podrán aportar soluciones poco costosas, si desde el principio pueden hacer valer sus puntos de vista. Ya que la buena o mala calidad de plantación es consecuencia de las decisiones iniciales.

 

La opinión pública es muy sensible a los árboles que conforman su paisaje o entorno inmediato, los ciudadanos se vinculan legítimamente a sus árboles más cercanos. Las nuevas plantaciones son generalmente bien acogidas, fruto de una política de comunicación a través de los medios de comunicación, es necesario preparar todos los elementos técnicos necesarios para poder llevar a cabo estas operaciones. Esta comunicación general es siempre positiva, en estas condiciones la talas necesarias de árboles pueden ser explicadas y mejor comprendidas, contribuyendo a superar los tabúes vinculados a cualquier tala o arranque de su árbol. Un tabú arrastrado por el miedo de reacción del otro, político, ciudadano o agente de autoridad. Un bloqueo que paraliza la acción. Pero una comunicación local y precisa, bien argumentada permite disipar inquietudes. No se puede dramatizar, ni banalizar las operaciones de tala y arranque.

Es aconsejable que para todos los trabajos el ciudadano este sistemáticamente informado para evitar irritaciones, descontentos y críticos que casi siempre se producen por una falta de información.

Con acciones de investigación y desarrollo sobre los árboles de la ciudad, verdadero lazo de unión entre la naturaleza y aquella, conseguiremos una vez establecidos sobre bases científicas los conocimientos adquiridos, divulgados a través de los medios de comunicación y enseñanza aumentado así el rendimiento, la calidad, el precio de sus inversiones y así optimizar el funcionamiento de la gestión.

 

 CAPITULO I: LAS FUNCIONES DEL ÁRBOL

 

1.1.-FUNCIONES SOCIALES

-           Acciones psicológicas, de relajación, paseo y salud.

 

1.2.-FUNCIONES HIGIÉNICAS

-           De mejora de la calidad de vida del ciudadano

 

1.3.-FUNCIONES EDUCATIVAS

-           Iniciación y sensibilización a las leyes del mundo biológico y de la naturaleza

 

1.4.-FUNCIONES FÍSICAS

-           Clara incidencia en el clima urbano.

-           Mejora de la calidad físico química del aire.

-           Contribución a la disminución de ruidos.

 

-           Modificación del clima urbano, aumentan los grados de humedad ambiental y bajan la temperatura, seguido de la producción de vapor de agua que consume calorías.

 

1.5.-MEJORA DEL CUADRO DE VIDA Y DE LA VIDA BIOLÓGICA

-           La incorporación de árboles en la ciudad facilita el asentamiento de una intensa actividad de avifauna, haciéndose sentir sobre todos los seres vivientes, insectos, pájaros, mamíferos y comunidades vegetales.

 

CAPITULO II: LAS AGRESIONES QUE SUFRE EL ÁRBOL EN LA CIUDAD.

 

Los agentes agresores son numerosos y variados particularmente en el medio urbano donde el árbol se encuentra fuera de su ecosistema natural.

2.1-      Actos vandálicos, heridas en su corteza producidas por diversas causas: grabaciones, descortezados, golpes con automóviles, podas desconsideradas, vertidos de líquidos nocivos.

2.2-      El alumbrado público y señalización viaria, obligan a veces a podas muy severas, perjudicando los árboles.

            Estos no deben de dificultar la eficacia del alumbrado, ni la ocultación de señales.

2.3-      Las conducciones aéreas. Las concesionarias bajo pretexto de seguridad ejercitan podas drásticas que entrañan daños irreversibles a los árboles.

2.4-      En las canalizaciones subterráneas. Las agresiones provienen principalmente por la supresión de parte del sistema radicular en la apertura de zanjas y calicatas.

 2.5.-    Las redes de servicios. Al compartir el espacio subterráneo, las canalizaciones entran en conflicto con los árboles, la diversidad de usuarios exige una verdadera política del subsuelo urbano.

2.6-      Factores ecológicos de comportamiento .Producen en sinergia, “efectos cascada” al actuar sobre árboles raquíticos o enfermos.

2.7-      Factores climáticos. De sombra, temperatura, viento, sequias climáticas y por falta de riego.

2.8-      Factores hídricos. El exceso de agua causa condiciones asfixiantes a las raíces, al faltarles oxigenación, por contra una bajada de nivel de la capa freática puede dañar al árbol.

2.9-      Factores atmosféricos .Producidos por diferentes polucionantes (dióxido de azufre, óxido de nitrógeno, monóxido de carbono, partículas y aerosoles) inherentes a la ciudad y las producidas por rechazos industriales (derivados fluorados y clorados, polvo de fábricas de cemento..etc.)

 

2.10-    Factores edáficos. Los suelos urbanos deben ser objeto de una atención particular, su calidad condiciona el futuro de los árboles, la sequía, la compactación, el asentamiento, la salinidad, las carencias minerales, los rellenos heterogéneos, los  suelos contaminados por escapes de gas y  la fitotoxicidad producida por mala aplicación de herbicidas les son perjudiciales.

2.11-    Plagas y enfermedades.  Parásitos activos y depredadores primarios colonizan los árboles en su estado normal. Se trata de parásitos violentos que pueden sobrepasar las barreras de protección y sus mecanismos de defensa. Hongos e insectos son frecuentemente puestos en evidencia después de diagnósticos de fallecimientos de un árbol, saprófitos y xilófagos debilitan la resistencia mecánica  función de las cavidades que desarrollan.

2.12-    Las situaciones de “Stress” ya sea hídrico, edáfico o de plantación, producen el debilitamiento progresivo de los árboles y dañan su imagen.

2.13-    Problemas de salud. Algunos depredadores pueden provocar problemas de salud, la procesionaria, bombix... de pelos volátiles urticantes, entrañan reacciones alérgicas picazones, edemas y asmas, así como problemas oculares, el tigre del plátano, los pulgones, las mariposas de la prodenia, las orugas devoradoras etc... Con sus apariciones ocasionan molestias al ciudadano.

2.14-    Incidencias sobre la seguridad. La rotura de ramas o caídas de árboles por agresiones varias, es una de las inquietudes más grandes observadas sobre el árbol ya que pueden ser causa de accidentes importantes. Detención de cavidades en los troncos, pudriciones a nivel radicular....Es raro que sujetos en buen estado sanitario se vean afectados.

2.15-    Producción de melazas. Algunos insectos en su agresión al árbol producen sustancias pegajosas ricas en glúcidos que producen importantes molestias al ciudadano, ataques de  pulgones, cochinillas...etc. Las numerosas agresiones son fuentes de contaminación, heridas voluntarias o no a nivel de su parte aérea y subterránea facilitan la transmisión y diseminación de parásitos.

2.16-    Factores anemométricos.  Las turbulencias que a nivel de las ramas son inducidas por las corrientes de aire y  la altura de las construcciones que rodean las plantaciones, pueden ser un elemento agresor.

2.17 -   Agresiones y daños producidos por un uso indebido del árbol, de instalación de alumbrados, bombillas, etc., que producen quemaduras. Clavado de alcayatas y clavos para sujetar carteles, colocación de cinchos metálicos en sus troncos para sujeción de alumbrados, líneas telefónicas o eléctricas etc...

2.18-    Podas salvajes y mal ejecutadas con traumatismos importantes que perjudican la vegetación y facilitan la introducción de agentes patógenos.

2.19-    Los fuegos encendidos al pie de los árboles necrosan profundamente los tejidos conductores de savia. Estas necrosis son irreversibles.

 

2.20-    Los ensanchamientos de calzadas colocan los árboles a los límites de los gálibos de los automóviles, produciéndoles desgajes en sus ramas y pérdidas de su forma natural.

2.21-    Traumatismos en raíces con motivo de las modificaciones del horizonte de los suelos, la modificación de su estructura y textura es la consecuencia de varios factores:

 

Factor físico:

La compactación del suelo o su estabilización produce zonas de estanqueidad donde el aire y el agua no pueden circular.

La colocación de bordillos en las aceras en la proximidad de los troncos de los árboles o la colocación de tuberías son ejemplos cotidianos. En las normas de construcción, el árbol no es siempre comprendido.

El desmonte o terraplenado realizado al pie de los arboles debe ser efectuado con un perfecto conocimiento de la morfología del árbol afectado.

Factor químico: Los extendidos de materias consolidantes no deben aumentar las concentraciones de sales o reducir la capacidad de oxígeno del suelo.

La modificación de la concentración salina de las cepas freáticas puede ser perjudicial para los árboles.

 

 

CAPITULO III. LA PROTECCIÓN  DE  LOS ÁRBOLES

 

A- LOS PRINCIPIOS DE LA PROTECCIÓN DE LOS ARBOLES

 

La protección de los árboles deberá estar asegurada por el servicio de Parques y Jardines como único responsable de la plantación y conservación de árboles en la ciudad.

Este normalizará las protecciones adecuadas en cada caso.

 

3.1-      Actuaciones sobre árboles catalogados

Cualquier actuación sobre estos árboles exigirá una autorización previa expedida por la Alcaldía, quien podrá previamente recabar todas las informaciones técnicas necesarias.

En caso de petición de licencia para construir donde se afecte a estos árboles, la situación debe figurar en la petición de licencia bajo pena de inadmisión de la misma.

 

La actuación en árboles podrá ser autorizada si corresponde a trabajos con un simple objeto de gestión (mantenimiento o regeneración de plantaciones,) no poniendo en peligro los mismos. Por contra, en espacios arbolados clasificados, los derribos o eliminaciones están prohibidos de pleno derecho.  

              

3.2-      Emplazamientos de reservas para futuros espacios verdes.

Esta medida permite poner en reserva zonas donde la extensión del patrimonio arbóreo del municipio pueda desarrollarse.

 

3.3-      En solares con árboles plantados

La Alcaldía debe ser avisada con cuatro meses de antelación para una “declaración o informe previo”. Una licencia para construir o demoler exige un informe previo.

La única manera de bloquear una operación, juzgada nefasta, reside en la intervención antes del otorgamiento de licencia y una posterior inspección de los trabajos.

 

3.4-      Campo de visibilidad de monumentos históricos catalogados.

De manera general, toda actuación en  árbol o árboles en un radio de 500 m alrededor de un monumento considerado histórico, estará sometido a una autorización previa de la Alcaldía.

 

3.5-      Redes de distribución de energía eléctrica o de servicios de utilidad pública

Servidumbres de derribo.

Será permitida la corta de árboles susceptibles de molestar las conducciones aéreas o de dañar los circuitos.

3.6-      Servidumbres de poda.

La poda será efectuada por profesionales con criterios de arboricultura moderna, comunicando a los propietarios de los árboles su ejecución con ocho días de antelación.

3.7.-     Canalizaciones y tendidos:

Las canalizaciones aéreas y subterráneas no deben dañar o perjudicar el desarrollo y mantenimiento de las plantaciones.

El derribo de un árbol no puede ser decidido nada más que como último recurso. El concesionario deberá desplazar la canalización.

Los gastos del derribo, de replantación compensatoria y de poda serán a cargo de los concesionarios del servicio.

 

En caso de líneas declaradas de utilidad pública, el concesionario no puede cortar las ramas que molestan, ni derribar un árbol sino después de un acuerdo amistoso o en su defecto, informe municipal y licencia de ejecución. En caso de poda defectuosa, el concesionario se expone a recursos de daño- intereses y en caso de mutilación de los árboles, a la demanda de daños por parte del propietario.

 

3.7.-     Protección de árboles durante la ejecución de obras

Una buena información y coordinación entre diferentes personas, técnicos  y empresas que intervienen debe permitir encontrar soluciones que garanticen el futuro de los árboles después de ejecutados los trabajos. Los costos de los trabajos previos de protección serán a cargo del peticionario.

 

3.8-      Rellenos de tierras e impermeabilización de suelos

Estas actuaciones en la proximidad de los árboles producen la asfixia de su sistema radicular pudiendo producirles su muerte.

Desde que un relleno supere los 40 cm de espesor, un dispositivo de aireación para el viejo sistema radicular debe instalarse. Una nueva superficie porosa y rica debe aportarse para permitir a los árboles emitir nuevas raíces. (Anexo 1)

Para los rellenos inferiores a 40 cm la colocación de una simple capa de grava recubierta de un fieltro anticolmatación puede ser suficiente.

 

3.9.-     Protección de los árboles al agotamiento del nivel freático o excavaciones a largo plazo.

 

Durante el agotamiento del nivel freático debido a construcciones que tardan durante el periodo de vegetación más de tres semanas en ser cerradas, habrá que regar los árboles con frecuencia semanales, según las precipitaciones naturales.

Se aplicarán productos de protección a la transpiración  (antitranspirantes) para aumentar la resistencia de los árboles.

Desde el comienzo de la obra y durante el periodo de construcción se deberán conservar las raíces siempre húmedas y atirantar los árboles si se considera necesario.  

 

3.10     Protección de troncos y raíces

 

A fin de evitar los daños importantes que se ocasionan por la maquinaria en los trabajos públicos, tanto a nivel de sistema radicular  (compactaciones) como a los troncos (heridas) y a sus copas (ramas desgajadas) en un perímetro a definir en un consenso previo, que nunca sea inferior a la proyección de la copa del árbol, se colocará un cercado de vallas metálicas o empalizadas sólidamente fijadas al suelo.

 

Dentro de este perímetro no se consentirá ningún almacenamiento de materiales.

En caso de intervenciones esporádicas o breves, las vallas o empalizadas pueden ser sustituidas por vallas móviles o pacas de paja.

 

3.11     Protección del suelo

Los nefastos efectos de la circulación en la proximidad de los árboles puede ser disminuida con la colocación de una capa de grava o un recubrimiento con chapa de hierro para repartir cargas y evitar compactaciones.

Las ramas que puedan impedir el paso de maquinaria será preferible eliminarlas preventivamente dentro de las reglas de la arboricultura moderna.

 

 

3.12-    Protección de raíces

Los daños ocasionados en el sistema radicular ocasionados por la apertura de zanjas en las proximidades de los árboles, pueden reducirse considerablemente si se adoptan una serie de medidas, como distancia de separación de la zanja, colocación de protecciones físicas etc....

La rapidez en la ejecución, la puesta en obra de sustrato rico, poroso y regularmente regado que favorezca el desarrollo de nuevas raíces y la elección para su apertura en la época adecuada, deben ser tenidas en cuenta.

Para asegurar las raíces fibrosas fasciculares esenciales para la vida del árbol, se prohíbe quitar tierras que afecten la zona radicular.

 

3.13- Protectores metálicos o de madera

Se utilizarán los primeros años siguientes a la plantación. Serán de modelos homologados en las plantaciones de arbolado viario municipal.

Se colocarán piezas especiales en zonas de estacionamiento de vehículos donde existan plantaciones de arbolado como medida de protección y para evitar que los troncos de los árboles  puedan ser colisionados por los automóviles.

Podrán utilizarse asimismo para impedir el acceso de vehículos en acerados o a una parte de los mismos para proteger las áreas plantadas.

 

CAPITULO IV. PROTECCION DE LAS PLANTACIONES y EN SUS ALREDEDORES DURANTE LA EJECUCION DE OBRAS.

 

 

La protección de plantaciones durante la ejecución de obras tiene por finalidad garantizar la protección de árboles, arbustos  y áreas con cobertura de suelo vegetal de los atentados actuales.

 

4.1.- Información previa

Antes del otorgamiento de la licencia de obras el solicitante deberá aportar, planos de la vegetación que pueda verse afectada y localización de los servicios existentes.

 

4.2...- Causa de  los daños

En los trabajos de construcción de la vía pública, existe el peligro de perjudicar o alterar las condiciones en que se desarrollan los árboles y las plantas e incluso dañarlas.

Los daños más frecuentes pueden ser:

- Contaminaciones químicas

- Fuegos

- Excesos o embalsamientos de aguas

- Compactación de los suelos provocado por el paso de maquinaria pesada o                       almacenamiento de residuos o materiales de obra. 

            - Compactación del suelo producido por condicionantes de la nueva construcción.

- Alteración de los niveles, con movimientos de tierras, desmontes o terraplenados.

- Apertura de zanjas y otras excavaciones.

- Alteración del subsuelo o zonas superficiales donde se desarrolla el sistema radicular.

- Descenso o elevación de los niveles freáticos.

- Impermeabilización del suelo por recubrimiento estático.

- Clavado de clavos, alcayatas, anclaje y colocación de cinchos en sus troncos.

 

Medidas de protección

 

4.3.-     Previo al inicio de las obras, con 48 horas de antelación, deberá comunicarse al  Servicio de Parques y Jardines la iniciación de las obras para la debida inspección de las mismas.

 

4.4.-     En caso de no existir arbolado, las redes de servicios deberán ubicarse a 1.5 m del bordillo a fin de permitir futuras plantaciones.

 

4.5.-     Cuando en una excavación resulten afectadas raíces de arbolado el retapado de la zanja deberá realizarse en un plazo no superior a 3 días desde su apertura, procediendo a continuación al riego de la misma.

 

 

4.6.-     Si ello es posible, se elegirá para la ejecución de las excavaciones la época de reposos vegetativo. En nuestra climatología, de diciembre a marzo.

 

Protección de terrenos cubiertos de plantas tapizantes arbustivas

 

4.7.-     No se permitirá, por motivo de las obras, ningún cerramiento perimetral de la zona ajardinada que impida el acceso a la misma para su mantenimiento.

 

4.8.-     Las calicatas que afecten tapizantes deberán ejecutarse previa retirada de las plantas en la longitud afectada que volverán a ser implantados tras el cierre de la misma con tierra vegetal y conservadas hasta su total arraigue.

 

4.9.-     De no realizar la operación señalada  una vez finalizadas las obras la compañía responsable de las mismas procederá al resembrado de las tapizantes eliminadas en las excavaciones, así como asumirá la conservación y garantía durante 3 meses.

 

4.10.-   La zona que quede compactada o deteriorada por la entrada de maquinaria pesada deberá quedar en las mismas condiciones que presentara antes del inicio de los trabajos.

 

4.11-    No deberán amontonarse tierras ni escombros procedentes de las excavaciones sobre la zona ajardinada ni junto a los troncos de los árboles.

 

4.12.-   Una vez finalizados los trabajos, deberá procederse a una limpieza del terreno cubierto con tapizantes a fin de que no queden piedras que puedan producir accidentes posteriores.

 

4.13.-   Deberán respetarse los arbustos existentes. De no ser posible, se procederá al arranque y acopio de los mismos para posteriormente volverlos a implantar, haciéndose responsable de la conservación de los mismos hasta su arraigue el peticionario.

 

4.14.-   En caso de que la zanja afecte a arbolado ubicado en la zona ajardinada deberán  seguirse las consideraciones expuestas en el capítulo 3

 

 

Protección de los troncos

 

4.15.-   Previamente al comienzo de las obras deberán protegerse los troncos a una altura no inferior a 3 m. Desde el suelo, con tablones, protectores metálicos o de goma, en todo su perímetro a fin de evitarles daños con la  maquinaria que intervenga en la ejecución de las obras.

 

4.16.-   Estas protecciones deben colocarse sin perjudicar al árbol, particularmente no deben clavarse grapas, clavos o similares al mismo.

 

4.17.-   Las protecciones del tronco no deben clavarse sobre los comienzos de las raíces en la base del árbol ya que las dañarían.

 

4.18.-   Las ramas inferiores, si cuelgan y dificultan los trabajos deberán atarse en alto si es posible o bien requerir la presencia del Servicio de Parques y Jardines para que determine la forma de eliminar correctamente las mismas.

 

4.19.-   No se deberá utilizar el árbol como punto de anclaje de ningún material de obra.

 

4.20.-   No deberá amontonarse en los alcorques de arbolado ningún material de obra, herramientas o escombros que dificulte el riego de los mismos.

 

 

Protección del sistema radicular

 

4.21.-   La apertura de zanjas en zonas donde existan alineaciones de árboles deberán realizarse a una distancia no inferior a 1.5 m. de los mismos.

 

4.22.-   Los cortes que ineludiblemente deban realizarse sobre las raíces deberán ejecutarse con herramientas cortantes, dejando el corte perfectamente limpio.

 

4.23.-   Si los grosores de las raíces superan los 5 cm. deÆ deberán tratarse con productos

cicatrizantes y fungicidas.

 

4.24.-   A ser posible se respetarán las raíces de anclaje descubriéndolas a mano.

           

 

4.25.-   Las zanjas en las zonas que afecten al sistema radicular deberán ser retapadas con tierra vegetal y regadas para facilitar el nuevo crecimiento de raíces.

 

4.26.-   En caso de realizar zanjas próximas a arbolado de gran porte, se exigirá el entutoramiento previo de los mismos para evitar posibles peligros de vuelco.

 

CAPITULO V.- CONDICIONANTES BASICOS PARA LAS NUEVAS PLANTACIONES EN LA CIUDAD .      

 

CONDICIONANTES BASICOS PARA LAS NUEVAS PLANTACIONES DE ARBOLADO VIARIO EN LA CIUDAD.

 

Además de contribuir al equilibrio ecológico, los árboles son un elemento muy importante en el diseño urbano y pueden ayudar a satisfacer la aspiración individual y colectiva de mejorar las condiciones de vida en el  marco urbano.

 

Nuestro objetivo ha de ser incrementar el número de árboles de nuestras poblaciones, diversificar las especies, para evitar el mono-cultivo y asegurar las condiciones necesarias para que estos árboles puedan crecer y desarrollarse correctamente.

 

5.1       Función sobre el equilibrio psicológico del hombre.

 

La vegetación urbana nos recuerda los ciclos biológicos de la Naturaleza y contribuye a re- situarlos constantemente en el universo vivo al que pertenecemos, del que nos aleja con excesiva frecuencia el ritmo acelerado de la actividad moderna. El arbolado viario puede ayudar a introducir en la vida cotidiana la noción de renovación psicológica.

 

5.2       Función biológica y bioclimática.-

 

 

Las razones urbanísticas, estéticas, psicológicas y biológicas que se han dado justifican la presencia de los árboles en la ciudad que han de ser abundantes, sanos y vigorosos. Los árboles envejecidos, deformados, podados, exageradamente, o mal plantados no contribuyen a mejorar la vida de las poblaciones, ni pueden satisfacer la demanda ciudadana. Hemos de ser partidarios de plantar árboles en condiciones óptimas para su crecimiento. Esto quiere decir a menudo que hay que modificar la anchura de las aceras, o bien rediseñar los espacios de aparcamiento de vehículos. En definitiva, se trata de buscar soluciones de diseño urbano, que hagan compatible la presencia del arbolado con todos los elementos urbanos de uso; peatones, estacionamiento y circulación de vehículos, ciclistas, servicios públicos, espacios para juegos infantiles y otros equipamientos.

 

El mantenimiento de los árboles y la realización de nuevas plantaciones con los criterios que se expresan requieren una visión de conjunto amplia y de futuro junto con una voluntad política firme, para encontrar siempre la solución más adecuada en necesario informar suficientemente al ciudadano

       

5.3       Realización del Proyecto de Plantación

 

Las circunstancias que determinan el urbanismo actual son más fruto de una mejora de la calidad de vida que de un crecimiento intrínseco por sí mismo: la restauración de los cascos antiguos, la creación de áreas peatonales, la mejora de la calidad de vida de los barrios, los corredores verdes..... Dentro de este marco es donde se han de considerar los proyectos de plantación de los árboles.

 

5.4.      Principios técnicos generales

 

Para que la vegetación pueda dar respuesta a las consideraciones que la justifican, hace falta que las plantaciones se realicen con una actuación técnicamente rigurosa, lo que ha de permitir que los árboles crezcan hasta llegar al máximo de sus posibilidades naturales como adultos en tamaño, forma, etc... Para conseguir este objetivo se han de tener en cuenta las siguientes consideraciones:

 

 

5.5.      Espacio aéreo destinado a las plantaciones

 

Este espacio ha de ser proporcional al crecimiento futuro de los árboles, por lo que se han de elegir las especies, de acuerdo con el espacio disponible. Si éste no es suficiente, se habrán de hacer podas que alteren la forma natural de la especie y que con frecuencia producen deformaciones y enfermedades en las plantas.

Al concebir nuevas plantaciones se ha de tener en cuenta que las líneas aéreas de aprovisionamiento eléctrico farolas, semáforos, voladizos de los edificios, etc....  no hipotequen el espacio que debería estar destinado a las plantaciones.

 

5.6       Espacio subterráneo de las plantaciones

 

Paralelamente al espacio aéreo, hay que asegurar un volumen de tierra apropiado para  las raíces, según las exigencias de cada especie.

Hay una relación directa entre el crecimiento de la parte aérea y el de las raíces que normalmente ocupan, como mínimo, el terreno situado bajo el vuelo natural de la forma primigenia del árbol. Hay circunstancias que lo pueden modificar: la naturaleza del suelo, la frecuencia de las precipitaciones y las características radiculares de cada especie.

Dentro de las circunstancias, relativamente artificiales del medio, raramente se puede conseguir el crecimiento óptimo. Donde se presenten problemas de disponibilidad de suelo habrá  de reservar una superficie mínima (2 x 2 m) para los árboles de gran porte y de 1.5 x 1.5m  para los árboles más pequeños. La profundidad mínima del agujero de plantación, en los casos difíciles, debería ser de 1,20 x 1.20 m y en ningún caso inferior a 1m.

Aquí se han de considerar todas las condiciones subterráneas que podrían entorpecer el crecimiento de las raíces, como los desagües, redes de agua potable , gas, electricidad, alumbrado,  semáforos, Telefónica...etc. 

 

5.7-      Calidad del suelo

 

Los árboles  toman casi todos sus alimentos del suelo, Por ello, en las plantaciones hay que garantizar los aspectos siguientes:

 

a)         Estructura adecuada. Deber haber las proporciones correctas de las diferentes categorías granulométricas de las partículas que constituyen el suelo. Este equilibrio estructural ha de permitir una buena circulación del aire y del agua en el volumen de suelo explorado por las raíces, para evitar los problemas de asfixia o de intoxicación, tan frecuentes entre nuestros árboles. La presencia de materia orgánica es una garantía del mantenimiento de una buena estructura del suelo. Esta materia orgánica se situará en el terreno como mínimo en el momento de la plantación. Es importante también que exista un estrato arbustivo o herbáceo al pie del árbol, o en todo caso, que se entrecave periódicamente la superficie del suelo para evitar compactaciones.

 

b)        Las propiedades químicas de la tierra.

 La mayoría de las especies arbóreas cultivadas necesitan un ph neutro. No resulta aconsejable, por tanto, escoger especies exigentes en suelos ácidos o muy básicos.

  

 

c)         La composición química apropiada para suministrar los macro y micro elementos esenciales para el crecimiento vegetal.

 

Generalmente se obtienen buenos resultados utilizando como sustrato la tierra de cultivo y añadiendo estiércol de buena calidad al sustrato y abonos ricos en nitrógeno, fósforo y potasio de liberación lenta. Estos tres elementos constituyen los macro elementos, y el estiércol asegura la presencia de los micro elementos.

 

Una fórmula tipo de tierra franca para las plantaciones, a título orientativo, es la siguiente:

 

Arena gruesa                          30%

Arena fina                              20%

Limo                                       30%

Arcilla                                    10%

Compuestos calcáreos            7%

Materia orgánica                    3%

Humedad                               20 - 25 %

Oxígeno                                 16 %

Co2                                          2%                                       

 

 

Los principales fertilizantes han de tener la siguiente proporción:

Nitrógeno                               2%

Ácido fosfórico                     2%

Potasio                                               1%

Cal                                         5%     

 

5.8       Elección de especies

 

Aunque este tema será objeto de un tratamiento específico, haremos algunas consideraciones:

 

a) El monocultivo favorece la propagación de enfermedades. Es mejor, por tanto tender a incrementar las especies.

b) Es más económico no utilizar especies con exigencias de cultivo muy difíciles.

c) Es preferible utilizar especies de árboles que tengan un crecimiento natural adaptado al lugar donde van a plantarse. De este modo serán innecesarias las podas.

 

d) Es preferible utilizar especies que se adapten a las condiciones urbanas y evitar las especies particularmente sensibles a la contaminación atmosférica y las que no  soporten el polvo o la sequedad del microclima urbano.

e) Según sea la especie elegida se puede dar un carácter a la calle o diferenciar una calle de las otras próximas, etc...

 

5.9       Alcorques

 

La misión de los alcorques es principalmente de permitir al árbol el engrosamiento del tronco sin que el pavimento oponga resistencia, el intercambio de oxigeno de la tierra y la aportación del agua y abonos necesarios.

 

La medida de los alcorques ha de ser la adecuada para cumplir las funciones mencionadas, con previsión del desarrollo del árbol, de acuerdo con su especie y variedad.

 

Las medidas mínimas tendrían que ser de 100 x 100 cm, que es la superficie mínima (1 m²) necesaria para cualquier árbol, aunque esté poco desarrollado, las dimensiones idóneas habrían de ser de 1.5 m² (1,50 x 1,50 m) aunque resulten insuficientes para árboles muy desarrollados.

 

Muchas veces no hace falta que sean cuadrados los alcorques, sobre todo en zonas estrechas que no permiten mantener 1 m, de anchura, pueden ser rectangulares en el sentido longitudinal de la calle y se ha de procurar mantener la superficie mínima que antes se ha indicado.

           

Se ha de procurar que el árbol quede situado en el centro del alcorque, ya que su engrosamiento es uniforme en todas direcciones. También debe estar el árbol igualmente separado del bordillo de la acera. Nunca junto al bordillo.

 

Una de las misiones que tienen el alcorque es el intercambio de oxígeno de la tierra. Se ha de tener en cuenta que las raíces respiran y que para cumplir sus funciones necesitan la presencia de aire (oxigeno). Actualmente, este hecho tiene mucha importancia ya que las calles de zonas urbanas no están empedradas sino asfaltadas y las aceras pavimentadas de modo que el suelo queda como una capa impermeable al aire y al agua.

 

 

Este hecho tiene dos efectos negativos referentes al agua. Por una parte no permite que el agua de lluvia penetre muchas veces en cantidad suficiente para representar un riego al árbol, y por otra, cuando el árbol dispone de suficiente humedad, el asfalto y el pavimento de la acera no permiten que el agua se evapore y vuelva a la atmósfera. Por estas razones, no son en absoluto recomendables los alcorques enmarcados con bordillos, altos que no permiten que escurra y penetre el agua de lluvia que cae en la acera, ni aprovecharse la de los baldeos. En todo caso, en zonas con pendiente, estos bordillos solo deberán utilizarse en la parte baja, con lo que se aumentaría el volumen de agua que puede recoger el alcorque.

 

Para facilitar la penetración del agua, el alcorque se tendrá que mantener limpio de papeles y con la tierra esponjada.

 

Normalmente a tierra de los alcorques no se pisa y cada vez más se protege con rejillas. Esto hace que el trabajo de remover la tierra se haya de hacer sólo de cuando en cuando, y debería hacerse después de épocas de lluvia.

Se podría aprovechar esta operación para incorporar a la tierra el abono necesario para la conservación de la vegetación. Este abono se podría también incorporar disuelto con el agua de riego.

 

5.9       Riegos y abonados.

 

Para el riego de cualquier árbol son muy importantes las dimensiones de los alcorques, ya que determinan la superficie de tierra en contacto con el árbol y la capacidad para el agua de riego. Si el alcorque es de dimensiones suficientes y el nivel de tierra está 20 cm. más bajo que el nivel del pavimento, permitirá un riego suficiente para un árbol medio. Hemos de pensar que las raíces normalmente ocupan un volumen parecido al que ocupa la copa. En la zona de raíces, el árbol tiene capacidad de absorber el agua y el abono en una banda que oscila entre 0,5 m. por dentro y por fuera de la proyección de la copa. Por ello tienen tanta importancia las dimensiones del alcorque.   

Estas características también tienen una repercusión directa en el suministro de abono a la tierra en árboles ya desarrollados. En este tipo de árboles es prácticamente inviable suministrar el abono por sistemas convencionales, por lo que se ha de recurrir a la vía foliar o bien a través del tronco o inyectando. Los sistemas son caros y cuestan de aplicar. Se aconseja hacer las nuevas plantaciones con mucho estiércol fermentado, abono mineral de liberación lenta y tierras de inmejorable calidad en textura y composición.

 

 

La frecuencia del riego dependerá del desarrollo del árbol. En árboles de 1 año, al principio, los riegos habrían de ser semanales y después quincenales. En árboles de 2, 3, o 4 años la frecuencia podrá ser de riegos mensuales y en árboles ya desarrollados, los riegos han de ser ocasionales, si lo exigen las circunstancias meteorológicas.

 

El agua necesaria será  de unos 60 o 80 lts. mínimo en riegos semanales, y de 80 o 100 lts. en riegos quincenales; estas cantidades dependerán de la capacidad de los alcorques

 ( Si es posible, se han de adaptar a estas necesidades) y de la climatología del momento (tiempo seco, lluvia,...etc.).  Hemos de hacer notar que para el riego natural de lluvia, la situación, la nivelación de acera y la inclinación de la tierra tiene una importancia capital, y muchas veces pueden inducir a engaño. Lluvias relativamente importantes para un árbol pueden representar más o menos limpiar las hojas y dejar así seca la tierra de alcorque, al no tener éste capacidad para almacenamiento de agua.

 

En árboles adultos o en periódos de fuerte sequía puede ser interesante aplicar uno o dos riegos. La cantidad de agua deberá ser de un mínimo de 130 - 150  lts. por árbol.

Un buen sistema de riego debe preverse para garantizar la supervivencia de los árboles en los primeros años de su vida. Si la plantación es importante es conveniente instalar sistemas de riego por  goteo automatizado.

En la actualidad los sistemas de riego por goteo localizado en el alcorque es lo más utilizado. Comprobar asiduamente el funcionamiento de los goteros es fundamental.

 

5.10     Tutores y protectores          

 

Cuando el árbol es joven, acabado de plantar y de perímetro de circunferencia 10/12, 12/14 o 14/16 cm  habrá que protegerlo con un tutor bien resistente clavado a tierra en el fondo del hoyo  y sujeto a su tronco. Este tutor evitara’ que el árbol se tuerza por la acción del viento y que pueda quedar separada la tierra del cuello de la raíz, lo que es la causa muchas veces de la muerte del árbol. Otra función de protección que hace el tutor es la de evitar que los niños puedan jugar a dar vueltas al tronco, cogidos con una mano. Este hecho que parece apenas importante puede ser decisivo en árboles jóvenes.

 

El tutor también evita que se pueda anillar el árbol, ya que por la parte que este protege  e impide que se le quite la corteza pudiendo sobrevivir y cicatrizar las heridas.

 

Hay que colocar el tutor por la parte que pueda perjudicar menos al árbol. En la parte de la calle, si los coches aparcan sobre la acera, o a la parte anterior si está en un punto de mucho paso o cerca de alguna escuela, o contrario a los vientos dominantes, si los hay.

 

En los lugares más problemáticos se puede aconsejar sustituir el simple tutor por protectores metálicos o de madera, que dan más protección al árbol joven.

 

Tanto el protector como el tutor habrán de retirarse cuando el árbol tenga un desarrollo suficiente para resistir los pequeños accidentes a los que actualmente está sometido.

 

Los tutores pueden ser de madera tratada en auto clave que si bien son un poco más caros que las otras maderas, tienen la gran ventaja de que, al ser de madera tratada y no pudrirse fácilmente, pueden recuperarse y durar más de una plantación.

 

Las ataduras deben hacerse de forma que no dejen marca en el tronco, que no haya riesgo de ningún tipo de rozaduras al árbol.

El tutor es el mejor y peor enemigo del árbol.

 

5.11     Época de plantación de los árboles

 

En nuestras condiciones climatológicas, la mayoría de especies caducifolias están desprovistas de hojas durante el periodo de diciembre a marzo, que se puede retrasar o adelantar según las condiciones climatológicas del año. Es la época de la parada vegetativa o de menor actividad de los árboles, según las especies. Es la época en que se realizan la mayoría de las plantaciones. Así y todo , con las modernas técnicas de cultivo de los árboles, es posible plantar en cualquier época del año, si las condiciones meteorológicas son favorables y los árboles están debidamente preparados para este tipo de plantaciones, cultivados en containers o cepellones.

 

5.12     Árboles caducifolios

 

La mayor parte de los caducifolios se presentan a raíz desnuda y se plantan durante el mencionado período de parada vegetativa (diciembre - marzo). No obstante los árboles caducifolios cultivados en contenedores o similares se pueden plantar en cualquier época del año, siempre que se eviten las más calurosas; aun así, los trabajos de plantación fuera de la época de parada vegetativa serán más comprometidos.

 

Los árboles flechados deberán ser plantados con cepellón de tierra. A ser posible los árboles a plantar para mayor garantía de arraigue deben haber sido repicados desde su plantación

en plantel, en tres o cuatro ocasiones.

Si se trata de árboles de brotación o floración primaveral es mejor plantarlos al principio del invierno, así tendrán más tiempo para ir enraizando. Si son árboles de brotación o floración tardía es mejor plantarlos al final del invierno.

 

No es conveniente plantar en épocas de heladas y vientos fríos, ni tampoco a final del invierno si se espera una primavera muy cálida, porque los árboles se podrán encontrar con un desequilibrio fisiológico entre la brotación producida por las temperaturas con la consiguiente transpiración, y las raíces que aún no estarán bastante capacitadas para absorber elementos nutritivos, agua y minerales.

 

5.13     Árboles perennifolios

 

Los árboles perennifolios no tienen una parada vegetativa de la intensidad de los caducifolios, sino que tienen una menor actividad vegetativa , por lo que no se deben plantar

  a raíz desnuda. La mayoría de perennifolios se presentan en cepellones, escayola yeso, contenedores, o similares, lo cual hace que se pueda plantar en todas las épocas, siempre que se eviten las más calurosas y las de heladas fuertes.     

El otoño y la primavera son las épocas más aconsejables para plantar árboles perennifo

líos, ya que la climatología en estas épocas los estimula y facilita el enraizamiento. Es bastante común que se planten perennifolios en la época de menor actividad vegetativa ( diciembre- marzo)para hacerlos coincidir con las plantaciones a raíz desnuda. Una época adecuada es octubre-noviembre y marzo-abril.

 

5.14     Palmeras

 

La plantación de palmeras grandes con cepellón es un caso especial, ya que las palmeras se plantan en época contraria a la habitual para la mayoría de árboles, es decir, se plantan en verano y también durante el periodo de abril - septiembre, ya que necesitan las temperaturas del verano para enraizar. Las palmeras más pequeñas, cultivadas en contenedores o similares se pueden plantar en cualquier época del año, pero es mejor hacerlo durante el citado periodo.

 

Medidas y formas de presentación de los árboles

5.15     Medidas

 

Los viveristas especializados en el cultivo de los árboles introducen en los catálogos alguna de las siguientes clasificaciones; caducifolios, perennifolios, árboles ornamentales y coníferas. Las palmeras, normalmente, se clasifican dentro de un apartado especial de plantas tropicales. Como son árboles de diferente porte y características, se miden de distinta manera.

Caducifolios.- Se miden por su altura, por el grosor del tronco, planta presentada a raíz desnuda, viene con una fuerte poda. El grosor del tronco es el indicativo de su edad y desarrollo.

La mayoría se miden por el perímetro de circunferencia del tronco en cm. medida a 1 m de la base del tronco. Puesto que los árboles no tienen una medida exacta, para facilitar la clasificación, se establecen unos márgenes de tolerancia en sus medidas.

 

Ejemplo : Platanus xhispanica 25/30, 4.00 a 4.50 m de altura, 80 euros

Todos los plátanos comprendidos entre 25 y 30 de perímetro, medidos a 1 m de la base del tronco, de  4,00 a 4,50 m. de altura,  tendrá un coste de 80 euros. la unidad, aproximadamente..

 

Hay algunos viverístas que suelen medir a perímetro 1.30 m sobre la base del tronco y otros que lo miden por diámetro de tronco a 1 m.de la base aunque son los menos numerosos.

En catálogos franceses también indican si han sido repicados previamente, lo que supone una mayor garantía en la plantación. Lo indican en sus catálogos.

 

5.16     Árboles perennifolios

Siendo su forma de presentación mayoritariamente la de su cepellón de escayola, contenedores o similares, en el momento de plantación se sirve al árbol con todo su porte y desarrollo y sin podar, por lo que se miden en cm. de altura desde la base del tronco hasta la parte más alta de la copa. Todos no tienen el mismo volumen, y para facilitar la clasificación, igual que en los caducifolios, se establecen unos márgenes de medida de los árboles.

 

Ejemplo: Pinus pinea 300/350, 110.00 a 125.00. euros.

 

Todos los piñoneros comprendidos entre 300 y 350 cm. de altura, medidos desde la base del tronco tienen un costo de 110.00 a 125.00 euros, aproximadamente.

 

5.17     Palmeras

 

Se miden de dos maneras:

-           Altura en cm desde el suelo hasta el punto de inserción de las primeras palmas, estípite o tronco.

-           Altura en cm. desde el suelo hasta el punto más alto de las palmas (cerradas y en posición vertical).Es una medición errónea, que hay que eliminar.

 

5.18     Formas de presentación

 

La forma de presentación de los árboles varía en función de su persistencia o pérdida de hojas, mayor o menor vigor, otras características vegetativas y según especies:

 

Árboles a raíz desnuda: con esta modalidad se sirven la mayoría de caducifolios, ya que al encontrarse en época de parada vegetativa es posible esta presentación, con las raíces desnudas y recortadas, y con la copa bastante podada. Los árboles de hoja caduca flechados deben ser suministrados en container o cepellón.

Árboles en cepellón de tierra o contenedor : con esta modalidad se sirven los

 perennifolios, ya que, como no tienen una verdadera parada vegetativa,

 necesitan plantarse con el sistema radicular y tierra dentro de un cepellón de tierra o

 de contenedor. Estos contenedores suelen ser de plástico rígido, con lo que se evitan

 Golpes y se protege al cepellón y al sistema radicular. .                                        

 

Los caducifolios también se pueden servir en contenedor, aunque sólo van de esta forma los de trasplante difícil o los flechados o los de plantaciones fuera de época normal.

 

Árboles en escayola: para servir perennifolios de gran porte, se utiliza esta modalidad, en que el árbol lleva el sistema radicular protegido por una malla metálica o escayola, arpilleras o sacos, yutes, etc.... Conviene que sean materiales degradables.

 

Principales ventajas y desventajas de las diferentes formas de presentación de los árboles

 

 

 

 

 

VENTAJAS

 

INCONVENIENTES

 

ARBOLES

A RAÍZ DESNUDA

 

 

 

 

FLECHADOS

 

Economía.

Facilidad de trabajos de

plantación

Disponibilidad en el mercado

 

 

Conservan su forma natural

 

Solamente se pueden plantar en época de parada vegetativa.

Al estar desprovistos de follaje y podados con cierta fuerza no tienen mucha presencia.

 

Deben ser plantados en cepellón

Más caros

 

ARBOLES

EN CONTENEDOR

O CEPELLÓN

 

 

 

 

Buenas garantías de enraizamiento Se pueden plantar fuera de las épocas normales de plantación, buena presencia, al servirse con ramas y follaje.

 

Es caro, pero más vistoso

Son más delicados los trabajos de plantación.

Han estado muy cuidados dentro del contenedor, y sufren un cambio brusco con la plantación.

Evitar espiralización de raíces.

 

ARBOLES

ESCAYOLADOS

 

 

 

 

Se pueden plantar árboles de gran presencia.

Se pueden plantar fuera de las épocas normales de plantación.

Muy buena presencia, al poder servir grandes ejemplares.

 

Es más caro, pero de mayor vistosidad. Los trabajos de plantación son delicados y laboriosos.

Necesitan cuidados especiales, hasta su arraigue, entutorado.

Deben ser árboles jóvenes y bien conformados. Preparados para este fin.

 

 

 

5.19     Transporte y recepción de los árboles

 

Desde que los árboles salen de vivero, hasta que llegan al lugar de plantación, ha de pasar

 

   el mínimo tiempo posible y los árboles han de estar protegidos como es preciso. Una vez recibidos se plantarán rápidamente, por ello es preciso que todos los trabajos de adquisición transporte y plantación estén bien coordinados. Deben venir en el transporte cubiertos tanto sus raíces, como sus copas.

 

5.20     Árboles caducifolios

Al ir desnuda la raíz y pesar poco, se pueden transportar con cierta facilidad, pero hay que tomar ciertas precauciones.

 

Es conveniente pedir que los árboles tengan un baño de raíces, en una mezcla de barro, estiércol, agua, abono, y hormonas para evitar su deshidratación. Esto se hacía antiguamente.

 

No deben amontonarse excesivamente, se evitarán golpes, se protegerán debidamente en camiones tapados, y se cubrían las raíces con sacos, paja, bolsas...etc. para protegerlos de las heladas, vientos e insolaciones. El transporte se realizará con mucho cuidado, evitando daños en troncos y copas.

 

Al recibir los árboles, se transplantarán de inmediato. Si no fuera posible, se buscará un lugar protegido de heladas, vientos e insolaciones y  se cubren las raíces con tierra turba o similares.

 

En caso de deber esperar algunos días antes de plantar, se depositarán los árboles un una zanja, enterrando las raíces, que se irán regando.

 

5.21     Árboles perennifolios

 

Al presentarse en contenedores, escayola o similares, se pueden transportar en cualquier época del año, ya que su sistema radicular va protegido. Sin embargo, en caso de heladas, vientos o insolaciones, se tomarán las mismas precauciones que con los caducifolios.

La recepción es sencilla, ya que si no se pueden plantar, se pueden quedar dentro de los propios contenedores regándolos o protegiéndolos de la climatología adversa. En caso de que se reciban con cepellón de tierra, cubrir éstos y humedecerlos.

 

5.22     Distancias o marcos de plantación

En la plantación ya sea en alineaciones de arbolado viario o en grupos, hay que considerar la distancia de plantación, en función de tipo de árbol y en consecuencia de su desarrollo como adulto.

 

- Distancias de 4 a 6 m.

Para un árbol de porte pequeño y para árboles de porte columnar. Es el ejemplo de los prunus, acacias, cercis, jaboneros, naranjos, durillos.

- Distancias de 6 a 8 m.

Para árboles de porte medio o semigrande. Es el caso de arces, olmos, acacias.

- Distancias de 8 a 12 m.

Para árboles de gran porte que se quieren dejar desarrollar con toda su prestancia, como por ejemplo los celtis, ficus, tipuanas, jacarandas, plátanos etc.

 

Cuando son bosquetes o grupos de árboles, en los que se busca efectos de conjunto, se pueden reducir las distancias, pero no excesivamente. Es muy interesante complementarlo plantando arbustos y tapizantes en sus alcorques.

 

Las plantaciones deberán hacerse como mínimo a 1.50 m del borde de la calle y 2.50 m. de la línea de edificación. En calles estrechas deben considerarse estas medidas. Cada caso precisa un estudio previo ya que existen muchas variantes.

      

5.23     Plantación

 

Consideraciones previas

 

Para poder realizar la plantación se ha de hacer, unos meses antes, un estudio de programación en el que se seleccionen las especies, ateniéndose a unos determinados criterios y consideraciones entre los cuales están las características constructivas y de ingeniería del subsuelo, conducciones y otros. Con la documentación necesaria sobre las redes de conducciones y en muchas ocasiones con el asesoramiento de los técnicos de las compañías responsables de estas redes, se dispondrá de suficiente información para poder iniciar la plantación.

Es muy importante que los proyectos de urbanización contemplen la instalación de alcorques y plantación de arbolado desde su inicio.

En caso de condiciones climatológicas desfavorables es preferible no realizar la plantación  sino posponerla hasta la llegada de mejores condiciones climatológicas. 

5.24     Dimensiones de los  hoyos

 

Todo hoyo ha de tener un volumen proporcional al tamaño  y desarrollo del árbol a plantar, según la siguiente clasificación orientativa.

 

VOLÚMENES MÍNIMOS

Árboles jóvenes : caducifolios hasta 12/14 cm. de perímetro.

Perennifolios hasta 200 cm, de altura.

Hoyos de 0.80 x 0.80.

 

Árboles medianos: caducifolios hasta 18/20 cm. de perímetro.

Perennifolios hasta 300/350 cm. de altura.

Hoyos de 1.00 x 1.00 x 1.00.

 

Árboles grandes : caducifolios hasta 30/50 cm de perímetro.

Perennifolios hasta 500/600 cm. de altura

Hoyos de 1,2 x 1,2 x 1,2 o de 1,5 x 1,5 x 1,5, según las especies y desarrollo.

Árboles muy grandes: caducifolios superiores a 50 cm. de perímetro.

Perennifolios superiores a 600 cm. de altura.

Hoyos de 1,5 x 1,5 x 1,5 según especies y desarrollo.

 

Estas dimensiones son las que se utilizan mayoritariamente y en general, es muy conveniente que todo alcorque tenga como mínimo de superficie 1 m². Donde sea posible se procurará que sea más grande, ya que es más conveniente para el sistema radicular.

 

Técnicas de apertura de hoyos

 

Medios manuales:

 

Las principales herramientas son el pico, la pala, la azada y la pala de repicar, o pelín.

 

Se emplea en plantaciones de pocos árboles donde no compense usar medios mecánicos, en aceras donde no se pueden situar la maquinaria o donde haya canalizaciones enterradas bajo la línea de los alcorques, que hacen inviable la apertura mecanizada.

 

Medios mecánicos :

 

El compresor, cuando al urbanizar no se consideraron los alcorques y hay que volver a abrir la acera o existen cimentaciones, o terrenos duros.

Retroexcavadora, la más utilizada, si tiene cuchara adecuada al agujero a abrir sin dañar acerados, procurando no se compacten en exceso las paredes del hoyo.

Hay que considerar así mismo el problema de las canalizaciones.

 

 

5.25     Plantación de árboles a raíz desnuda

 

Preparación del árbol:

 

Tal como se ha dicho antes, los árboles vendrán preparados de vivero aunque es fácil que se hayan de retocar algunas raíces y ramas dañadas en el transporte. Si es así , se recortarán o podarán unas y otras, con una poda de formación previa a la plantación, desgajes, ramas entrecruzadas ,ramas secas etc….. Los árboles flechados no deben ser podados, dejándoles la guía intacta. Si se les deben ser  retiradas las ramas que hayan llegado dañadas a pie de obra y/o rechazadas si los daños son importantes.

 

 

Entutorado:

 

Para inmovilizar los árboles evitando que el viento los sacuda, incline o haga caer, perdiendo el contacto de las raíces con la tierra, se coloca un tutor vertical que se hinca unos 25 cm. en el fondo del agujero, de una altura proporcional a la del árbol, y que llegará aproximadamente hasta la cruz . Las ataduras que unen a este con el tutor no han de estrangular ni producir heridas. En general se utilizan materias plásticas , que deben de revisarse periódicamente.

Los tutores más corrientes son de tronco de acacia o castaño, por su resistencia a la podredumbre, de 0,05  Æ y 3,5 m. de altura.

 

El entutorado se utiliza sobre todo para el arbolado joven.

Una vez el árbol ha enraizado, conviene retirar el tutor, ya que al moverse por el viento o al crecer aquel, se pueden  producir heridas en el tronco.

Si fuera necesario enturorar el árbol durante un espacio de tiempo largo para evitar enfermedades de transmisión, se tratará el tutor sumergiéndolo en solución de cobre al 2%.

 

Plantación:  

      

Se sustituye un 50% de la tierra existente, o la totalidad si es escombriza, por tierra de cultivo limo arenosa con 0,1000 m3 de estiércol de vaca hecho por m3 de tierra, mezclándola con la existente. Un ejemplo de mezcla de tierra es :

 

- 40 % de arena o limo.

- 40 % de tierra de cultivo.

- 20 % de mantillo (tierra de sotobosque, corteza de pino y piñas trituradas, humus)

 

Si la tierra donde plantamos es arenosa, variaremos la mezcla, añadiendo tierra arcillosa. Si la tierra es de calidad sólo sustituiremos el 25%. Se añade un poco de tierra en el fondo el agujero, hasta el punto idóneo en que se desee asentar las raíces del árbol, que colocaremos bien centrado y con las raíces extendidas sin doblarlas sobre el fondo.

 

Mientras una persona sujeta al árbol, otra va añadiendo y comprimiendo las tierras hasta llenar el agujero y compactarlas, El árbol se ata al tutor, dejándolo un poco flojo.

 

Si no se aportan tierras nuevas, conviene que la tierra que hemos extraído de la parte superior del hoyo al abrirlo, se reparta por el fondo, porque tendrá más materia orgánica, y la del fondo en la parte superior.

 

El árbol habrá de estar muy bien alineado con respecto a los otros árboles plantados, formando una buena perspectiva de conjunto, a ser posible con la misma orientación que ha sido cultivado en vivero.

Los baños hormonales de las raíces, las aplicaciones de polímeros hidrófilos, etc. Son beneficiosos para el árbol, se suelen utilizar en plantaciones especiales, aunque debe de generalizarse su uso.

 

Nivelación:

 

Se nivelan las tierras y se hace un ruedo alrededor del árbol. Los alcorques habrán de tener los siguientes volúmenes mínimos para poder aprovechar las aguas de riego y que queden bien retenidas:

- para árboles jóvenes.            0,072 m3 ( 0,6 x 0,6 x 0,2)

- para árboles medianos:        0,128 m3 ( 0,8 x 0,8 x 0,2)

- para árboles grandes:           0,2- 0,28m3 (1 x 1 x 0,2)

- para árboles muy grandes:    0,45 m3 ( 1,5 x 1,5 x 0,2)

Cualquier volumen mayor mejora las condiciones del árbol.

 

 

Protección:

 

Para proteger la corteza blanda del tronco de los calores fuertes, que podrían afectar a la circulación de la savia, se puede proteger el tronco envolviéndolo con tela, sacos, paja, brezo, etc..., de manera que se mantenga la humedad y la frescura. Existen materiales en el comercio para estos fines.

 

Para evitar que se muevan por la presión humana, los protectores deberán estar bien clavados en la tierra, rodeando al árbol de modo que no lo puedan tocar fácilmente.

 

Estos sistemas parece que resultan caros, pero son de gran ayuda para los árboles, contra el vandalismo, y benefician su arraigue. Hay diversos modelos, lo importante es que puedan cumplir su función práctica y estética a la vez. En la ciudad se colocarán los homologados por el Servicio de Parques y Jardines.

 

Riego :

 

A continuación se realiza el riego, en abundancia durante las primeras semanas, para asegurar el enraizamiento y asentar las tierras, y después se incluirán los árboles en el programa de riegos, teniendo cuidado especial en los que son de nueva plantación. Para evitar evaporaciones fuertes, se regarán a primeras horas de la mañana o a últimas de la tarde, y se hará de manera que no provoquen erosiones ni lavados del suelo. La frecuencia y cantidad de agua variará según la época , la climatología del año, la especie, medidas y necesidades de ésta, para árboles de nueva plantación, durante el periodo abril -octubre, se aplicará una media de 80-100 l. una vez quincenalmente y en el primer riego de plantación se aplicará entre 150/200 l.

 

5.26     Plantación de árboles con escayola, contenedores o similares

 

Preparación del árbol:

 

Al servir el árbol con todo su porte, si lleva ramas dañadas se han de suprimir despuntándolas y practicando una ligera poda. Muchas veces no se necesita hacer nada, si   han llegado en perfectas condiciones.

 

Se sacará el cepellón del contenedor con cuidado, sin deshacerlo, ni dañar las raíces ni la parte aérea del árbol.

 

Los cepellones que vienen envueltos con telas, sacos, paja, etc..., si hay riesgo de que se deshagan se pueden enterrar sin quitar las envolturas, pero soltándolas algo, y ellas solas se pudrirán.

 

Las plantas debidamente preparadas poseen un sistema radicular capaz de sostener el cepellón, pudiendo ser retirado todo su envoltorio.

 

En los cepellones escayolados se dan unos golpes laterales sin dañarlo, de modo que salte el yeso y queden unas pequeñas rajas por donde puedan salir las raíces fácilmente. Se hace lo mismo en la parte superior y alrededor del cuello del árbol para facilitar la circulación interna del agua cuando reguemos. Se cortan los alambres gruesos que puedan dañar su desarrollo. Si el cepellón está perfectamente enraizado se retirarán totalmente los embalajes.

 

Entutorado trípode:

 

Sólo se hace en el caso de árboles con cepellón pequeño, y no siempre. También se puede colocar inclinado, clavándolo desde un punto de fuera del agujero de plantación hasta la sujeción al tronco, poniéndolo en dirección opuesta a los vientos dominantes.

 

 

Si se ha de sujetar un árbol de cepellón grande se hará con tres vientos bien sujetos por estacas, que formarán ángulos de 120 º entre sí  (los vientos). El enturorado se hace cuando el árbol está ya plantado. Ni los vientos ni las ataduras producirán heridas o daños a los árboles.  Las características de estos tutores serán las mismas que las expuestas para los tutores de árboles a raíz desnuda.

 

Plantación:

 

Se añade tierra en el fondo del hoyo para asentar bien el cepellón, se le da la orientación adecuada, se llena de tierra y se compacta, se nivelan las tierras y se hace un alcorque alrededor del árbol y regándose a continuación.

 

 

 

 

 

5.27     Plantación de palmeras

 

Presentación y preparación :

 

Las palmeras grandes se sirven con el cepellón sin contenedor ni envolturas, por lo que es muy importante que el transporte sea cuidadoso para que no se deshaga el cepellón en ningún momento de la manipulación de las plantas. Las palmas se atarán para facilitar la manipulación y para conservar la humedad y proteger las palmas interiores y el brote apical.

 

Plantación, sujeción y riegos:

 

Es importante dar mucha agua al agujero antes de la plantación del cepellón de la palmera; estos tendrán el mismo volumen de los árboles medianos, grandes o muy grandes. Si son grandes, se habrán de utilizar grúas en la plantación. Las características y técnicas son las mismas que las utilizadas para árboles perennifolios.

 

Las palmeras grandes se pueden sujetar con la técnica de los tres vientos. Los primeros riegos serán muy abundantes. Igual que en el transporte, las palmas se atarán, para evitar una pérdida excesiva de agua por transpiración durante los primeros días, las palmeras precisan riegos abundantes y continuos hasta su total arraigue.

 

 

En conjunto, la plantación de palmeras es costosa por la dificultad de su manipulación.

 

 

5.28     Trasplante de grandes ejemplares

 

Hay veces que en los solares disponibles se hacen obras que afectan a terrenos con árboles de prestancia. En estos casos, la obra ha de intentar adaptarse a la situación del arbolado. Si no fuera posible, antes de talarlos y aunque económicamente sea muy caro, se habrá de practicar el trasplante. En este caso, especialmente en los árboles perennifolios, se ha de recurrir a la técnica del escayolado, que consiste en preparar una cobertura con malla metálica y escayolada que rodee el cepellón . La medida del cepellón escayolado estará en función de la medida del árbol y de su sistema radicular. Los trabajos de escayolado se realizan durante la época de parada vegetativa, y se pueden ampliar en los perennifolios al otoño y a primeros de primavera.

 

La mayoría de las veces y para que el árbol tenga más garantías de vivir en el trasplante, éste se hará en dos o más etapas, de acuerdo con la siguiente técnica.

 

En el otoño- invierno se marca alrededor del tronco el perímetro del cepellón del árbol y se cava en profundidad según las especies, medidas y sistemas radiculares,, cortando y aplicando cicatrizantes a las raíces que encontremos y se vuelve a tapar con la misma tierra o aportando materia orgánica. De esta manera obligamos al árbol a que en la próxima primavera saque nuevas raíces en la zona manipulada. En estos momentos será más fácil formar un cepellón con raíces nuevas que facilitarán el trasplante, Si los árboles son muy grandes, esta operación de ha de hacer en diferentes etapas, durante varios otoños.

 

Frecuentemente, y a causa de las urgencias de las obras, se trasplantan los árboles en una sola etapa o en dos . Si se puede prevenir es mejor hacerlo con antelación en dos fases, si no, no plantar en la vía pública, llevar a vivero para su recuperación.

 

El agujero habrá de ser de grandes dimensiones y en su nueva situación. El árbol tendrá que tener la misma orientación que tenía en su lugar de origen.

Los trasplantes se pueden favorecer con productos hormonales de enraizamiento y con una cuidada manipulación de algunos antitranspirantes a base de oxietileno, pero hay que tener muy buen conocimiento de los productos y del comportamiento de las especies antes de utilizarlos, ya que no son válidos en todos los casos. Estos trasplantes son muy caros, porque se han de efectuar con grúas y camiones grandes y con bastantes atenciones y técnicas de plantación y post plantación.

 

Estas dificultades de manipulación y costo se ven largamente compensadas, sin embargo, por la satisfacción producida por la conservación de estos ejemplares, que forman parte, en muchos casos, del patrimonio de nuestras plazas y calles. Así, contribuimos al acercamiento de la naturaleza al medio urbano, mejorando la calidad de vida de todos los ciudadanos.

5.29     Precios de adquisición de los árboles

El precio de adquisición de árboles varía en función de las especies, medidas, porte , tipo           de cultivo y formas de presentación.

            Hay viveristas que abaratan los precios en función del número de árboles solicitados, dentro de una misma especie y medida.

 

Los árboles, antes de adquirirlos, se han de ver. Como las plantaciones se realizarán entre diciembre y marzo, es conveniente visitar los viveros entre septiembre y octubre. De este modo, se verán los árboles antes de la caída de la hoja y se podrá comprobar el estado vegetativo, su porte y su presencia.

No se admitirán árboles de calibres y tamaños inferiores a los del proyecto o licencia       otorgada.

 

CAPITULO VI.- CRITERIOS DE ELECCIÓN DE ESPECIES

La elección de un árbol a introducir en una plantación urbana responde a numerosos criterios que hay que tener en cuenta a la hora de decidir su plantación en un lugar determinado para evitar que estos sufran agresiones, puedan desarrollarse normalmente, y no ocasionen molestias al ciudadano.

Los principales criterios pueden ser:

6.1       En función  del medio:

La elección de la especie debe significar un pago razonado, basado en tres razones          fundamentales, la adaptación al medio, la estética, y la gestión posterior del árbol.

 

6.2       Adaptación a factores climáticos: climatología local

  

6.3       Adaptación al suelo: estructura, textura, acidez, posibilidad de riego o hidromorfia y la profundidad.

 

6.4       Adaptación al volumen disponible tanto para la parte aérea como para las raíces del árbol, teniendo en cuenta las dimensiones y el desarrollo del árbol en edad adulta.

 

6.5       Adaptación a la resistencia del viento, a la salinidad, a las condiciones de luces y sombras.

 

6.6       En función de la estética:

 

Por su porte, para que responda a las necesidades del medio, tanto en su implantación como en su gestión. Por la calidad de su follaje, su forma, su coloración , su persistencia, su precocidad o escalonamiento de caída en las especies caducas.

Por su floración y fructificación, por el interés de su color , su perfume o el momento de ofrecerlo.

 

6.7       Por los criterios de gestión:

 

La mayor o menor disponibilidad de especies puede condicionar la elección final.

La consecución de árboles con tamaños adecuados, 16/18 o 18/20 per. circ. Como mínimo para árboles flechados.

La elección de plantas de crecimiento rápido para plantaciones efímeras o longevas, el crecimiento de las especies.

Su sensibilidad al ataque de parásitos y enfermedades.

Las características particulares de enraizamiento elevados o superficiales, rebrote de raíz, árboles tóxicos, o con fructificaciones o polinizaciones molestas o alérgicas.

 

La elección diversificada de grandes árboles de calidad, bien cultivados con el número de trasplantes necesarios para su garantía de arraigue.

 

Árboles con troncos homogéneos con buen equilibrio entre la altura total y el diámetro del cuello con copas formadas que respondan al carácter y fisiología del árbol.

 

 Las plantas flechadas deben ser exigidas con preferencia.

 

Elección de calibres resistentes al vandalismo en la vía pública.

Las diferentes especies son clasificadas por grupos en función del nivel de adaptación a             las molestias dinámicas y estáticas de las plantaciones urbanas en :

- Árboles adecuados

- Árboles que convienen

- Árboles no adaptados, que no convienen.

 

La elección de una especie está unida asimismo a ciertas condiciones botánicas y            morfológicas.

Se consideran aspectos negativos incluidos por la presencia de árboles los siguientes:

- Hojas resbaladizas

- Intensidad de su barrido por  caída de sus hojas,

- Caída de frutos, flores o cortezas, excrementos de pájaros.

- Intensidad del perfume en sus floraciones.

- Sensibilidad a los parásitos animales.

- Facilidad en el descortezado de sus troncos.

- Posesión de espinas o pinchos que los hagan peligrosos.

- Elementos escalables para introducirse en viviendas

- Facilidad de desgaje de ramas o pudriciones

- Elevación de calzadas y aceras inducidos por un desarrollo particular de su sistema          radicular.

- Producción de asmas, alergias, o enfermedades urticantes o irritantes al ciudadano.

- Colisión con alumbrado, señales de tráfico, líneas eléctricas, anuncios, marquesinas.

- Lesiones en cimentaciones, expansividad o disgregación y movilidad del suelo en            plantaciones próximas a edificios.

 

La elección de las especies de árboles a introducir en el medio urbano, en las condiciones particulares del medio, suelo y clima deben ser competencia del Servicio de Parques y Jardines.

 

 

CAPITULO VII .- POSIBILIDADES DE PLANTACIÓN EN EL MEDIO URBANO Y                                         NORMAS DE MANTENIMIENTO.

           

El árbol por el efecto positivo de su vegetación introduce la naturaleza en la ciudad. Sus contribuciones monetarias provienen principalmente del propietario , del aumento de valor de los terrenos y edificaciones próximas y del político y el conjunto de ciudadanos que forman la comunidad cuyos beneficios estén relacionados con una imagen verde que responde a una imagen general de la ciudad.

 

Si todas las calles tienen funciones que se parecen , cada una tiene su propio valor, generalmente cargada de símbolos.

Las calles, las plazas son los lazos de unión de todos los ciudadanos y de sus actividades que se exprimen por sí mismas, por su carácter, por lo que se les presta, lo que se les da o a lo que uno las destina.

La armonía, pero sobre todo el lazo de formas arquitecturales de una ciudad, de un barrio, es frecuentemente dado por las plantaciones integradas de los árboles.

La elaboración de un proyecto de una calle no debe ser concebido sin la integración del árbol como elemento natural urbano.

Debemos concebir la ciudad para favorecer la implantación y desarrollo de vigorosos árboles de sombra, en vez de adaptar éstos a las limitaciones que hasta ahora se les impone en la ciudad.

 

 7.1      El mantenimiento del árbol urbano

 

Viendo los árboles adultos de las ciudades, el ciudadano piensa que en las ciudades futuras tendrán también acomodo grandes árboles, olvidándose que las condiciones en que estos se han desarrollado han sido mucho más favorables que las de los árboles que plantemos hoy.

En una política de gestión a largo plazo el inventario del arbolado viario es fundamental con unos objetivos definidos, el del conocimiento de la localización y características del patrimonio arbóreo de la ciudad así como sus condicionantes técnicos, organizativos y financieros de su mantenimiento y conservación , la racionalización de algunas prácticas, el diagnóstico preceptivo para la implantación de nuevas plantaciones y el conocimiento real del patrimonio.

 

Una de las principales fuentes de fracaso de las plantaciones urbanas es la insuficiencia de vínculos entre los encargados de la inversión y los responsables del mantenimiento. Una joven plantación tiene necesidad de cuidados, su abandono en los primeros años puede ser fatal, la recepción y garantía de las plantaciones se realizará cuando la plantación esté asegurada.

 

7.2.-     Escardas y mulching         El cuidado de los pies de los árboles está muy relacionado con el buen arraigue de las jóvenes plantaciones, las malas hierbas ejercen una competencia terrible con el agua y las sales minerales, aireemos la capa superficial del suelo con dos o tres escardas al año, si es posible apliquemos cobertura del suelo con materias orgánicas, practiquemos el mulching, crea mejores condiciones de crecimiento, conservando la estructura del suelo favorable al desarrollo radicular, limita el desecamiento del suelo y suprime la concurrencia herbácea.

 

7.3       Riegos           El riego está prácticamente destinado a ayudar a los árboles a un enraizamiento vigoroso  durante los primeros años seguidos a la plantación, debemos aportar el agua necesaria ( a razonar, según las condiciones meteorológicas), si poseen riego automatizado, regular caudales y comprobar con periodicidad su funcionamiento.

 

7.4       Podas            Podas de formación.

Empiezan desde la plantación para ayudar al árbol a adquirir una forma equilibrada y deseada.

Formación de árboles con porte natural libre.

Se trata de ayudar al árbol a encontrar su completo desarrollo en armonía con su porte específico, favoreciendo la dominancia apical.

Formación del tronco y ramas bajas.

El objetivo de esta poda es formar un tronco sin ramas bajas para responder a criterios estéticos y de altura de gálibos o de formación de troncos de calidad.

Poda de mantenimiento en formas libres.

Esta ira dirigida exclusivamente a la supresión de ramas muertas o en fase de decadencia, tocones, eliminación de ramas desgajadas o mal orientadas.

Todos los cortes serán realizados a la altura de un tirasavias , respetando la estructura y el equilibrio de árbol.

 

7.5       Intervenciones excepcionales     Un diagnóstico previo será indispensable para la toma de decisiones en intervenciones excepcionales. Antes de realizar cualquier poda es necesario que exista un diagnóstico detallado del estado de los árboles y las condiciones del medio para mejorar la supervivencia de los árboles.

 

 

7.6       Aireación de suelos           Los procedimientos existentes están basados sobre la acción de un compresor dotado de una sonda por medio de un brazo telescópico, enviando aire a fuerte presión , levantando el terreno y volviendo éste a su sitio. Se pueden inyectar abonos bajo la misma presión. La operación se realiza alrededor del árbol. En efecto se realiza una descompactación del suelo y un abonado.

 

7.7       Podas excepcionales, reducción de copas y de reforma      Son tipos  de poda “excepcionales” en la medida que responden a necesidades del medio ambiente y no a  necesidades propias del vegetal, En una buena gestión no deberían tener lugar. En la herencia de un patrimonio donde los árboles han sufrido numerosas intervenciones más o menos conducidas según las reglas del arte de la poda, el objeto será reorientar la estructura del árbol hacia una silueta equilibrada y aireada. Cada árbol será un caso particular.

 

7.8       Trasplante de árboles adultos    Este tipo de operaciones, técnicamente realizables, sobre todo en árboles adultos pero jóvenes, sanos y  vigorosos, precisa de numerosas precauciones para conseguir éxito en el trasplante.

Un trasplante no debe ser improvisado, en la medida donde sea indispensable. Preparar  los árboles y el futuro lugar de plantación previamente

 

7.9       la cirugía arbórea

La cirugía arbórea será una parte esencial de la conservación de los árboles. Su aplicación exige conocimientos especiales de la biología del árbol. Se aplicará en los siguientes casos:

 

-          Para eliminar o aminorar podredumbres o necrosis de la corteza.

-          Para estimular la regeneración de los tejidos dañados.

-          Para reforzar mecánicamente las zonas debilitadas de los árboles.

-          Para poder valorar, asegurar, y controlar el estado estático del árbol.

 

 

CAPITULO VIII .- EL ÁRBOL Y SUS DISTANCIAS DE PLANTACIÓN

 

Las distancias para las plantaciones y algunos inconvenientes :

 

8.1-      Las distancias a observar para las plantaciones en la vía pública vendrá determinada por la anchura de los acerados. En acerados inferiores a 2.50 m. No deberían de plantarse árboles.

 

8.2       La distancia se calcula desde el límite de la mediana o línea de edificación hasta el emplazamiento del árbol.

Un ciudadano puede exigir que los árboles que se planten a una distancia menor de la de la distancia establecida serán arrancados o reducidas sus copas.

 No será así si el derecho a plantar a menor distancia figura acordado en la licencia de la obra.

8.3       Dadas las diferentes posibilidades y situaciones que se presentan en la ciudad cada caso será estudiado por el Servicio de Parques y Jardines.

 

  

CAPITULO IX: ARRANQUE DE ARBOLES.

 

9.1       El arranque de árboles regulado por el P.G.O.U en  las Normas de Protección del Arbolado en cualquier lugar y circunstancia en un espacio público deberá estar sometido a informes técnicos previos y la autorización del Sr. Alcalde o Alcaldesa.

 

9.2       El interesado deberá citar en la petición de licencia de obra los árboles a arrancar, situándolos en su estado actual y acompañando planimetría de su situación.

 

 

CAPITULO X.- SERVIDUMBRES

 

Existen casos puntuales de servicios de utilidad pública en los que los árboles deben de ceder ante una serie de servidumbres que limitan su existencia, sobre todo cuando no se han tenido en cuenta sus condicionantes a la hora de la plantación y que pasamos a enumerar:

 

10.1.-   Servidumbre de derribos. La ley permite la corta de árboles susceptibles de molestar a conducciones aéreas de energía eléctrica o que dañen a circuitos,. Se solicitará licencia para la ejecución de la corta justificando tal necesidad.

 

10.2.-   Servidumbre de poda.  En caso de que solo sean las ramas las que molesten a las conducciones se realizarán podas.  Las podas serán efectuadas por la concesionaria de las redes , bajo reserva de un plazo de advertencia del inicio de las mismas al propietario. Como mínimo de ocho días.

 

 

10.3.-   Servidumbre de canalizaciones aéreas o subterráneas. Las canalizaciones aéreas o subterráneas no deben dañar ni perjudicar al desarrollo y mantenimiento de las plantaciones ( Una distancia de 1,50 m. mínima entre el árbol y las zanjas , es conveniente)

El derribo del árbol no puede ser decidido nada más que como último recurso, el concesionario debe desplazar la canalización en todo caso. Los gastos del derribo y/o de replantación compensatoria o de poda serán a cargo de los concesionarios.

En líneas o canalizaciones declaradas de utilidad pública, los concesionarios deberán notificar las podas al propietario de los árboles de forma fehaciente, quien autorizará su ejecución.

En caso de podas defectuosas, el concesionario se expone a demanda de daños- intereses y en caso de inutilización a demandas judiciales.

Las podas deben ser realizadas por profesionales y para que el árbol no las sufra, se evitará dejar muñones, desgajes, roturas o cortes mal ejecutados.

 

10.4.-   Redes de Telecomunicación

Cuando los árboles comprometan el funcionamiento de líneas o redes telefónicas aéreas existentes en el dominio público. Se comunicará a la concesionaria en caso que está no actué, la Administración podrá actuar de oficio realizando las podas necesarias.    

 

10.5.-   Trabajos públicos. Los trabajos públicos son trabajos que presentan un interés general (lo mismo si son ejecutados sobre un terreno privado).

Si un árbol del dominio público se daña en la ejecución de los trabajos, es necesario verificar la licencia de obra, (principalmente las disposiciones relativas a la protección de arbolado).

El propietario impondrá las normas y vigilará su cumplimiento. Si se presenta el caso aplicará las sanciones que hubiera lugar.

 

10.6.-   Trabajos privados. El contrato establecido entre el propietario y la empresa privada debe determinar las responsabilidades de cada uno en materia de protección del arbolado o plantaciones.

 

La organización de la obra debe estar enteramente definida en el espacio que se actué por un plan de obras, precisando los árboles a conservar, fijando las prescripciones particulares de protección y penalidades en materia de deterioro de los árboles.

 

 

 

CAPITULO XI.- SANCIONES APLICABLES EN CASO DE DAÑOS A LOS ARBOLES

 

 

A.                Destrucción total de un árbol de dominio privado.

Multa de                     euros  

En caso de reincidencia la multa será de                  euros

Independiente del resarcimiento del valor ornamental del árbol dañado (Norma Granada)

 

B.                 Destrucción total de un árbol de dominio público

Multa de                     euros

Independiente del resarcimiento del valor ornamental del árbol dañado (Norma Granada)

 

C.                 Degradation de plantations.

Multan de                   euros

Independientemente del resarcimiento del valor ornamental de las plantaciones

(Norma Granada)

D.                Danes en tronco y ramas

Multa de                     euros

Importe resultante de la aplicación de “  Norma Granada”

 

E.                 Degradación de un bien mueble o inmueble sin ser el propietario.

Multa de                     euros

Independiente del resarcimiento de los daños ocasionados

 

F.                  Degradación de monumentos u objetos catalogados.

Multa de                     euros

Independientemente del resarcimiento de los daños ocasionados la infracción deberá ser            constatada por técnicos cualificados.

 

G.                Publicidad sobre árboles o uso indebido de los mismos

Multa de                     euros

 

 

H.                Grabado sobre corteza de árboles sin daños graves.

Multa de                     euros

 

 

En todos los casos la valoración ornamental se realizará por el Método de valoración del arbolado ornamental NORMA GRANADA aprobado por el Excmo. Ayuntamiento en el Pleno Municipal de 22 de diciembre de 1990.

 

 

                                                              Sevilla Octubre 2015