EL JARDÍN RENACENTISTA DEL BOSQUE EN BÉJAR. Aurora Baena Luque.

 

EL JARDÍN RENACENTISTA DEL BOSQUE EN BÉJAR.

Béjar, en la provincia de Salamanca, posee uno de los jardines más antiguos de España, de estilo italiano renacentista, creado por Alonso Diego López de Zúñiga Sotomayor y Guzmán,  VI duque de Béjar y de Plasencia, Grande de España, VII marqués de Gibraleón, X conde de Belalcázar, VII de Bañares, X vizconde de la Puebla de Alcocer, justicia y alguacil mayor hereditario de Castilla, Primer Caballero del Reino, Caballero de la Orden del Toisón de Oro, mecenas de los conocidos escritores Miguel de Cervantes SaavedraLuis de Góngora y Argote y otros.

Precisamente Miguel de Cervantes Saavedra, uno de los más grandes escritores del mundo, le dedicó por su mecenazgo la obra de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que fue editada en 1605 y pasó temporadas en Béjar. Siguiendo la tradición de la época, otros autores buscaron también su protección, dedicándole sus obras.

La finca de El Bosque, construida como villa de recreo de los Duques de Béjar, cuenta con un gran estanque, una fuente monumental, una plazoleta, balaustradas, bancos, más fuentes y graderías en conjunto armónico, y un palacete. Fue declarado jardín artístico, equivalente a la figura de Bien de Interés Cultural, el 11 de enero de 1946.  La primera mención explícita al estanque del jardín, que ha sufrido varias remodelaciones, data de 1567. Las últimas modificaciones de importancia realizadas en el jardín se produjeron en 1896. Desde 1999 la propiedad del complejo es compartida entre el ayuntamiento de Béjar y la Junta de Castilla y León.

La Villa de El Bosque ocupa actualmente 35,5 ha dentro de un valle al este de la ciudad. Su entrada principal, o “Puerta de La Justa”, está ubicada en el extremo oeste del cercado, sobre una calle arbolada que se adentra más de 400 m en línea recta y ascendente, ajustada al sistema axial que ordena de poniente a levante todo el conjunto. El primer espacio que atraviesa aparece adehesado como fresneda y se constituyó en coto venatorio a mediados del siglo XVI, una vez segregado aquel “Prado San Juaniego”, hoy Prado Bajo, de las tierras del común. El segundo espacio, con acceso por escalera de piedra, es  la primera terraza del parque, dedicada en su día a huerta ornamental. El tercer espacio, y segunda terraza, fue jardín geométrico de setos recortados, rediseñado hacia 1869–1871 según modelos románticos, aunque conserva algunos elementos del primitivo jardín renacentista. El cuarto espacio o “Huerta de los Bojes”, lo constituye una plataforma intermedia que propicia la comunicación lateral hacia las terrazas anteriores y que estuvo adornada en su día por arriates de setos, amparados por el muro de aguas abajo de la presa. Desde esta terraza intermedia se accede al nivel del estanque, quinto espacio y cuarta terraza del sistema, en el que se concentran los elementos representativos de la villa dispuestos alrededor de la lámina de agua: el palacete de recreo, la Fuente de la Sábana, la exedra, la plazuela o rotonda y la Fuente de los Ocho Caños, en otro tiempo unidos por arriates.

El sexto espacio, que no constituía propiamente una terraza, sino una sucesión de bancales, era conocido hasta los primeros años del siglo XVIII como “Huertas de Arriba” y fue desmantelado por entonces para ser agregado al Prado Alto, otra zona mixta de prado y fresno, séptimo espacio del conjunto. Flanqueando por el sur esta larga y diversa sucesión escalonada, aparece la mata de castaños, el bosque de El Bosque, razón del nombre de la villa. Un segundo eje, transversal al primero, establece relación antagónica entre el artificio de la arquitectura y el espectáculo de la Naturaleza, con vistas sobre el paisaje entre el piedemonte arbolado y las cimas nevadas de la sierra, origen agreste de sus aguas. Así, a través del trazado y de las vistas, el primer eje refuerza con absoluta precisión el vínculo de la villa suburbana con el palacio ducal urbano, el segundo la relaciona con el paisaje y una tercera dirección, divergente desde el mismo estanque, la vincula con la puerta principal de la ciudad amurallada, siguiendo fielmente las prescripciones de Alberti (Domínguez 2001). Aspectos formales El estanque de El Bosque preside la terraza principal de la villa y ocupa una superficie cuadrangular de 4.322 m2. Su perímetro mide 278 m, de los cuales 68 corresponden al dique, 75 al muro norte, 58 al este y 77 al sur, intencionadamente desviado. En el centro de la lámina de agua, a 1.001 m.s.n.m., emerge una isla artificial con plataforma cuadrada de unos 9 m de lado en fábrica de mampostería, (documentada desde 1592 y reforzada ya entonces por un terrado entibado bajo el agua), sobre la que se alzaba un antiguo templete donde subsiste el actual. La profundidad oscila entre los 3 m junto al dique y poco menos de 1,5 m en la parte opuesta, aunque la profundidad real es de más del doble, 7,45 m, si no consideramos la acumulación intencionada de una espesa capa de tierras en 1662, antes de este terraplenado, que se estima en unos 16.986 m3 de áridos, el volumen de agua embalsada sería de 21.133 m3. Cuenta con dos entradas de agua para el llenado del vaso, situadas junto al ángulo sureste y en el muro este, un desagüe de fondo para el vaciado (que se aloja en el llamado “cubo del desaguadero”, estructura cilíndrica adosada al dique por su cara de contacto con el agua: figura 2) y dos aliviaderos para mantener el nivel de la lámina por rebosamiento (situados en el flanco sur y en el extremo norte, este último provisto de un dispositivo de filtro para la hojarasca tallado en piedra y prolongado en una canaleta volada sobre la terraza inferior). La coronación del dique y de los muros sur y este se resuelve con pretiles macizos de mampuesto rematados en albardilla de cantería, repartidos en tramos de 5 varas (4,20 m) por numerosos plintos monolíticos con basas áticas, quizás relacionadas con una hipotética columnata para sostener una pérgola o emparrado. El pretil del muro norte carece de plintos y se eleva sobre los demás a mayor altura, a modo de mirador, comunicado con el nivel bajo por medio de escaleras de piedra laterales. Completan el sistema dos dispositivos para el desarenado asociados a las dos entradas de agua. Los muros norte y sur presentan en su base un perfil ataludado que podría corresponder a la primera fase constructiva (con Álvaro II), mientras que el dique presenta una tipología holandesa (por tanto, no anterior a 1561), con una estructura de doble muro de piedra y relleno de tierra intermedio (figura 3), similar a la de los diques fabricados por Pietre Janson en la Casa de Campo de Madrid o la presa de Ontí- gola en Aranjuez. El espesor de este dique, de sólo 5,60 m en su parte más ancha, es sensiblemente menor que en los construidos por Janson, pero considerada su altura, superior a 7,45 m desde la cimentación del muro de aguas arriba, resulta de una gran esbeltez. Para garantizar la estabilidad de la presa se adosaron al muro de aguas abajo varias estructuras de refuerzo: un zócalo de cimentación sobre el que se asienta la «Huerta de los Bojes», un cuerpo de mampostería en el extremo norte y una escalera de piedra en el centro, de 4 m de ancho por 11,80 m en planta, probablemente hubo otra en el extremo sur, alineada con el muro desviado del estanque, que actúan como estribos o contrafuertes. En este punto cabe recordar la adición de estructuras con idéntica función en la accidentada presa de Ontígola (Arenillas et al. 1998), pero en el caso de El Bosque revisten mucho mayor interés, pues no fueron construidas para remediar un problema de estabilidad a posteriori, como sí lo fue el espaldón de tierras adosado a la parte sur del muro de aguas abajo, sino como partes integradas en el diseño general desde la fase de proyecto.

El Gigante Egoísta